LEE ESTO CON CALMA,
COMO SI FUERA DIOS
HABLÁNDOTE:
Hay días que todo duele… el cuerpo,
la mente, el alma. Días en los que no
tienes ganas de levantarte, ni fuerzas
para seguir. Pero justo ahí… Dios
llega. Con Su silencio que abraza,
con Su voz que no juzga, con Su
amor que no se rinde. Él no te exige
ser fuerte todo el tiempo. Él te
sostiene cuando ya no puedes más.
Él ve tus lágrimas, incluso las que no
caen. Y te susurra al corazón: «Yo te
entiendo. Yo estoy contigo.»
Si esta palabra sanó un poquito tu
alma, regala con alguien que hoy
también necesita descansar en Dios.