Biblia Devocional en 1 Año: Salmos 120

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(Lee al final el estudio un devocional de Salmos  120. Esperamos sea de bendición para ti)

El Salmo 120: Un Clamor de Angustia en Busca de Paz

El Salmo 120 es el primero de una serie de quince Salmos conocidos como los «Salmos del Ascent,» o Salmos del Ascenso. Estos salmos se cree que fueron cantados por los peregrinos judíos que se dirigían a Jerusalén para las festividades religiosas. El Salmo 120, en particular, es un clamor de angustia y una búsqueda de paz en medio de la aflicción.

La Angustia del Salmista

El Salmo 120 comienza con una expresión de desesperación: «En mi angustia clamé a Jehová, y él me oyó.» (Salmo 120:1). El salmista se encuentra en una situación de aflicción y recurre a Dios en busca de ayuda. Esta apertura establece el tono del Salmo, enfocándose en la postura ante la adversidad junto a la necesidad de liberación.

El Lamento sobre la Mentira

El Salmo 120 continúa con una queja sobre la mentira y la falsedad: «Líbrame, Jehová, de labios mentirosos y de lengua engañosa.» (Salmo 120:2). El salmista se enfrenta a la falsedad y la traición por parte de otros, y busca la intervención divina para ser librado de esta situación. Este verso refleja la lucha del escritor sagrado por la verdad y la integridad en un mundo lleno de engaño.

El Contraste con Mesech y Cedar

En los versículos 5 y 6, el Salmo 120 menciona a Mesech y Cedar, que eran pueblos que se consideraban lejanos y hostiles para los israelitas. Estos versículos expresan el deseo de paz del salmista en medio de la hostilidad: «¡Ay de mí, que moro en Mesech, y habito entre las tiendas de Cedar! Mucho tiempo ha morado mi alma con los que aborrecen la paz.» (Salmo 120:5-6). Asi se da la expresión y el anhelo de la paz y la armonía en medio de la adversidad y la hostilidad que lo rodea.

El Clamor por la Paz

El Salmo 120 culmina con un fuerte llamado a la paz y la reconciliación: «Paz tengo con los que aborrecen la paz; cuando yo hablo de ellos para la guerra.» (Salmo 120:7). A pesar de la hostilidad que experimenta, el salmista busca la paz y se compromete a promoverla incluso en medio de la guerra. Este llamado a la paz refleja la enseñanza bíblica de la búsqueda de la reconciliación y la no violencia.

Relevancia Actual

El Salmo 120 tiene una relevancia continua en la vida de los creyentes. Nos recuerda que la angustia y la hostilidad son experiencias comunes, pero que podemos recurrir a Dios en busca de ayuda y paz. También destaca la importancia de buscar la paz y la reconciliación, incluso en medio de situaciones conflictivas.

En resumen, el Salmo 120 presenta el clamor de un hombre en tiempos de angustia en busca de paz en medio de la hostilidad y la falsedad. Es un llamado a la intervención divina para ser liberado de la aflicción y un compromiso con la búsqueda de la comunión fraternal. Este Salmo nos recuerda que, incluso en momentos de grandes pruebas y adversidades, podemos confiar en Dios y seguir buscando en nuestras vidas y relaciones el trato amable, bondadoso y de bien con aquellos que nos rodean.

Devocional:

A Jehová clamé estando en angustia, Y él me respondió. Libra mi alma, oh Jehová, del labio mentiroso, Y de la lengua fraudulenta. (Salmos 120:1-2)

Solemos acordarnos de clamar a Dios cuando hay presión, pero nos damos cuenta de que Él está disponible todo el tiempo, ¿verdad? Sólo un necio no busca a Dios cuando está en apuros, pero la sabiduría nos enseña a acordarnos de buscarle también en los buenos momentos. Buscar a Dios a través de tiempos de quietud diarios ha sido la práctica de los creyentes a lo largo de los siglos, dando lugar a una relación más estrecha con Él y, por ende a una vida cristiana de victoria. ¿Por qué es tan útil buscar a Dios? En 2 Crónicas encontramos lo que sucede en la vida de alguien cuando no le busca. El rey Roboam «hizo lo malo porque no puso su corazón a buscar al Señor» (12:14). Buscar al Señor, nos impide hacer el mal.

Hay una historia humorística de hace 100 años que ilustra esta verdad. Una noche, a principios del siglo XX, un pastor británico estaba de visita en Estados Unidos y quería hacer una llamada telefónica. Entró en una cabina telefónica frente a su hotel, pero se encontró con que era muy diferente a las de su propio país. Empezaba a oscurecer y le costaba encontrar el número en la guía. Se dio cuenta de que había una luz en el techo, pero no sabía cómo encenderla. Mientras intentaba de nuevo encontrar el número en la penumbra tan profunda de aquella noche, apareció un transeúnte amable que se percató de su difícil situación y le dijo: «Señor, si quiere encender la luz, tiene que cerrar la puerta». Para asombro y satisfacción del pastor, cuando cerró la puerta, la cabina se llenó de luz. Sorprendentemente, sólo tuvo que cerrar la puerta y bloquear el ajetreado ruido del mundo para poder ver y oír.

Hagamos nosotros lo mismo, pues, como proclama en el versículo de hoy el salmista, «Él me respondió», asi mismo nosotros, tendremos nosotros la certeza de que cuando clamemos a Nuestro Padre los cielos, en su amor nos responderá, llenándonos de fortaleza, luz y consuelo.

Asi sea.

Oración:

Señor, al reflexionar sobre Tu Palabra hoy, recuerdo el profundo anhelo de mi corazón de buscarte y encontrar refugio en Ti. En un mundo lleno de caos y agitación, clamo a Ti por paz y liberación. Tú eres la fuente de mi fortaleza y el ancla de mi alma.

Padre, entrego mis preocupaciones, temores y cargas en Tus amorosas manos. Confío en que Tú escuchas mis oraciones y que me guiarás a través de cada tormenta. Ayúdame a caminar con fe y a encontrar consuelo en Tu presencia.

Gracias, Señor, por ser mi refugio y mi fortaleza. Que Tu paz llene mi corazón y que Tu amor brille a través de mí mientras atravieso por cada uno de los desafíos de cada día.

En el nombre de Jesús, Amén.