Guerrero de Dios: Esperanza en medio de la decepción

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Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. 2 Timoteo 4:17-18

Como prisionero en una cárcel romana, Pablo seguramente experimentó momentos de profunda decepción. El apóstol estaba defendiendo su causa ante un tribunal y existía la posibilidad real de ser condenado a muerte. Sin embargo, de las muchas personas cuyas vidas había impactado, ni una sola estuvo presente para apoyarlo.

Había razones lógicas que podrían explicar la ausencia de sus amigos y de aquellos que habían llegado al Señor por medio de su ministerio. En los tribunales romanos, por ejemplo, quienes testificaban a favor de un acusado podían ser considerados cómplices y sufrir el mismo castigo. Pero quizá también existía una causa más silenciosa y cercana a nuestra realidad actual. Cuando las personas veían a Pablo, observaban a un gigante espiritual, alguien cuya fe parecía capaz de resistir cualquier prueba. Tal vez pensaban: “Él no necesita mi ayuda ni mi apoyo”.

¿Y acaso no hacemos nosotros lo mismo con nuestros pastores, maestros bíblicos y líderes espirituales? A veces asumimos que, por ser creyentes maduros, pueden enfrentar cualquier dificultad sin necesitar ánimo, compañía o cuidado de parte de otros.

Pablo sabía que Dios cuidaría de él, pero aun así anhelaba el afecto de un amigo, palabras de aliento y la presencia cercana de quienes amaba. Por eso, la Biblia nos llama a edificarnos y fortalecernos mutuamente (1 Tesalonicenses 5:11).

Padre amado, ayúdame a ser sensible a las necesidades de quienes me rodean, especialmente de aquellos que parecen fuertes en la fe. Enséñame a brindar ánimo, compañía y amor sincero a tiempo. Que nunca dé por sentado a las personas que Tú has puesto en mi vida y que pueda ser instrumento de consuelo y apoyo para otros cada día. En El Nombre de Jesús, Amén