28 de Octubre: El Perfecto Alfarero

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(Lee al final el estudio contextual del versículo de hoy)  Ha sido agregado estudio de referencias cruzadas por palabras y términos de versículo al final del Devocional. Esperamos sea de bendición para ti.

Palabra:

A pesar de todo, Señor, tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro, y tú el alfarero. Todos somos obra de tu mano. (Isaías 64:8)

Si piensas que para seguir la Voluntad de Dios en tu vida, debes ser un ejemplo de perfección, de acciones infalibles o de momentos sin dudar, tomando siempre decisiones acertadas, es hora de modificar esa creencia.

Dios no requiere que seamos perfectos; Él nos hizo, y Él sabe que somos humanos y cometeremos errores. Nuestro trabajo es levantarnos todos los días y hacer nuestro mejor esfuerzo para servir a Dios con los regalos que nos ha dado. Y cuando cometemos errores, debemos estar bien con Dios, recibir Su Perdón y seguir adelante.

Muchas personas sienten que Dios no puede usarlas porque no son perfectas, pero esto es una mentira. Dios (el Alfarero) usa ollas rotas (nosotros) para hacer Su obra. Como cristianos, somos recipientes que Dios quiere llenar con Su bondad y luz. Entonces debemos llevar esa bondad y luz a un mundo de oscuridad, compartiéndolo con personas en todas partes donde vayamos.

No tengas miedo de tus defectos; reconocerlos y permite que Dios te use de todos modos. Deja de preocuparte por lo que no eres y dale Dios lo que eres. Mantén tu enfoque en Dios, quien es perfecto, y en lo que Él puede hacer en ti y a través de ti.

Como una vasija agrietada, puedes lograr cosas maravillosas. Puedes hacer feliz a alguien. Puedes alentar, edificar y exhortar a aquellos a tu alrededor. Puedes usar tus dones y talentos para servir a Dios.

Oración: 

Dios, puede que yo sea una “vasija agrietada “, pero Tú eres el Alfarero y puedes usarme para Tus propósitos a pesar de mis defectos. Lléname con Tu bondad y luz para que pueda llevarlo al mundo a mi alrededor. Amén

Estudio Bíblico Contextual del Devocional de Hoy:
Resumen del capítulo Isaías 64:

Isaías 64 es una oración confiada de liberación a los creyentes. Comienza con una súplica para que el Señor intervenga para liberar a su pueblo de la manera poderosa que lo caracteriza (1-4). Su confianza se basa en las grandes demostraciones de poder del Señor en el pasado. Al recordar las obras de Dios le sigue el reconocimiento de la total pecaminosidad del pueblo (5-8). Sin embargo, a pesar de su culpa, pueden apelar al Señor porque Él es su Padre y Creador (= alfarero); Él cambiará su estado por su gracia (9-12).

La oración es similar a la de Isaías 53 en el sentido de que el pueblo exiliado confiesa su pecado como nación ante Dios. Aquí piden el advenimiento del Señor para que ponga fin a sus aflicciones mediante alguna intervención poderosa. Aunque la nación lo había rechazado por su idolatría y maldad y había provocado el exilio, Él no había rechazado finalmente a Israel. Habría un remanente que regresaría. Sin embargo, si el pueblo iba a ser parte de ese remanente, tenía que confesar su pecado y orar por la liberación antes de que Él los librara de las consecuencias del pecado.

Referencias cruzadas por término – Isaías 64:8:
A pesar de todo, Señor, tú eres nuestro Padre; nosotros somos el barro, y tú el alfarero. Todos somos obra de tu mano.

Salmos 103:17 – Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos;

Salmos 25:10 – Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, Para los que guardan su pacto y sus testimonios.

Isaías 56:1-7 – Así dijo Jehová: Guardad derecho, y haced justicia; porque cercana está mi salvación para venir, y mi justicia para manifestarse. Bienaventurado el hombre que hace esto, y el hijo de hombre que lo abraza; que guarda el día de reposo para no profanarlo, y que guarda su mano de hacer todo mal.

Hechos 10:35 – sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia.

Hechos 10:2-4 – piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Este vio claramente en una visión, como a la hora novena del día, que un ángel de Dios entraba donde él estaba, y le decía: Cornelio. El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios.

Salmos 37:4 – Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.

Hebreos 4:16 – Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.