10 de Abril: Las dudas, nuestro enemigo

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(Lee al final el estudio contextual resumido de este devocional. Esperamos sea de bendición)

Palabra:

«Confirma tu palabra a tu siervo, Que te teme.» (Salmos 119:38).

Uno de los grandes enemigos en la vida son las dudas. Pero todas nuestras dudas se disipan cuando encontramos una firme confirmación de la verdad. El enamorado que duda del amor es su prometida vuelve de tanto en tanto a leer las cartas de su amada para poderse decir a sí mismo en voz baja: «Sí me ama». El heredero que duda si la casa donde vive es suya, regresa a sus archivos y al ver el título de propiedad exclama: «Sí es mía».

Del mismo modo pueden llegar las dudas a la vida del cristiano. Pue- des sentirte abatido, cansado, frustrado, pero al regresar a la Palabra una y otra vez las promesas de Dios afirman la verdad en tu corazón. Una de las escenas más dramáticas del famoso libro El progreso del peregrino, de John Bunyan, es cuando Cristiano y Esperanza son hechos prisioneros por un gigante en el Castillo de la Desesperación. Son del todo incapaces de escapar, hasta que descubren la llave de las promesas con la cual abren la puerta del calabozo que los retenía.

En la Palabra de Dios tenemos todas Sus promesas que nos liberan de la angustia de la duda y de la desesperación. Necesitamos recordar la verdad. Necesitamos que se nos repita una y otra vez. Necesitamos ponernos a nosotros mismos bajo la santa influencia de las Escrituras, para que la Palabra de Dios confirme en nuestros corazones Su bondad y nuestras dudas se desvanezcan como la niebla de la mañana cuando sale el sol.

Esta porción del Salmo 119 expresa esa urgencia. Todas las estrofas de la sección He empiezan con esa letra del alfabeto hebreo, que es la usada para formar la forma imperativa de los verbos. De ahí que el autor elija imperativos para iniciar cada frase: v. 33, «enséñame»; v. 34, «dame»; v. 35, «dirígeme»; v. 36, «inclina»; v. 37, «aparta»; v. 38, «confirma»; v. 39, «quita»; v. 40, «dame». Sus palabras denotan la urgente necesidad de una salida a todas nuestras ansiedades.

Como el salmista, pídele también a Dios que haga Su obra en ti, porque necesitas desesperadamente que Él te guie, te enseñe y te dirija. Tan solo bajo el poderoso cuidado de tu Buen Pastor tu alma se ve reconfortada. Pero necesitas recordarlo continuamente. La inercia humana ante las dificultades es siempre intentar hacer todo lo que está en nuestras manos para ayudarnos a nosotros mismos. Los discípulos en medio de la tormenta sacaban con sus manos el agua para lograr que su barca continuara a flote. Del mismo modo has de reconocer las muchas veces que has intentado usar tus propias fuerzas para salir adelante en los retos de esta vida sin ver que Jesús estaba contigo en la barca.

Oración:

Señor, disipa las dudas de mi corazón durante la prueba, y que tenga presente que cuando una dificultad sobrepase mis fuerzas, contaré con las tuyas para seguir adelante, sabiendo que jamás dejarás caído al justo y que Tus promesas, infalibles son garantía de la vida verdadera y eterna que sólo Tu eres capaz de ofrecer. Amén

Estudio Bíblico Contextual del Devocional de Hoy:
Pasaje: Salmos 119:38
Tema del Capítulo – Salmos 119

Alabanza a la ley de Dios

119:1-176 Tus leyes son mi deleite. Este es el capítulo más largo de la Biblia. El Salmo 119 se compone de 176 versos agrupados de 8 en 8, en 22 estrofas, escritas a partir de las 22 letras del alfabeto hebreo – es un salmo alfabético, con una brillante diferencia: en cada una de las 22 estrofas, cada uno de los 8 versos comienza con la misma letra. Por lo tanto, en el original hebreo, los versos 1 a 8 comienzan todos con la letra «a», los versos 9 a 16 todos con la letra «b», y así sucesivamente. Es una profunda reflexión del salmista, que da testimonio de su confianza en Dios y en su Palabra. Esto se pone de manifiesto por el uso de la palabra hebrea torah y otros ocho sinónimos, con significados como: ley; mandamientos; preceptos; estatutos; normas sociales de conducta y ordenanzas relacionadas con la práctica religiosa; principios para guiar las relaciones humanas; la voluntad declarada de Dios; sus promesas; la palabra hablada de Dios. El Salmo 119 ensalza la Palabra Viva de Dios, que nos alcanza y transforma. El primer significado de la Ley del Señor no es jurídico, sino expresión de la voluntad de Dios: es su presencia entre nosotros. La palabra de Dios es la única fuente completamente fiable en la que podemos basar nuestras esperanzas. Podemos desarrollar en nuestro corazón la certeza de que el Padre está siempre con nosotros y actúa incluso cuando no percibimos esta acción.

Comentario Bíblico:
Salmos 119:38

Dios, por su Espíritu, da entendimiento recto. Pero el Espíritu de revelación de la palabra no bastará si no tenemos el Espíritu de sabiduría en el corazón. Dios pone su Espíritu dentro de nosotros haciendo que andemos en sus estatutos. El pecado contra el cual aquí se ora es la codicia. Los que quieren que el amor de Dios se arraigue en ellos, deben desarraigar el amor del mundo, porque la amistad del mundo es enemistad para con Dios. Vivifícame en tu camino; para redimir el tiempo y hacer todo deber con espíritu vivo. Contemplar la vanidad nos mortifica y demora nuestro ritmo; el viajero no debe pararse a mirar todo objeto que se le presente a la vista. Las promesas de la palabra de Dios se relacionan mucho con la preservación del creyente verdadero. Cuando Satanás ha llevado a un hijo de Dios a compromisos con el mundo, le reprochará las caídas a las que él mismo lo ha conducido. La victoria debe provenir de la cruz de Cristo. Cuando disfrutemos la dulzura de los preceptos de Dios hará que anhelemos conocerlos más. Y donde Dios ha producido el querer, producirá el hacer.