Versículo:
Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. 26 Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. Mateo 20:25-28
Comentario:
Con frecuencia pensamos que las personas grandes son aquellas que tienen autoridad, reconocimiento y poder. Jesús poseía todo eso y mucho más; sin embargo, dejó a un lado Sus privilegios para venir como siervo (Isaías 42:1,).
Jesús se entregó por completo para cumplir el plan de redención del Padre, aun sabiendo que quienes recibiríamos ese regalo no lo merecíamos. Dios es santo y justo; Sus ojos son demasiado puros para aprobar el mal o mirar con agrado la maldad (Habacuc 1:13). Y, sin embargo, toda la humanidad ha sido marcada por el pecado (Romanos 3:23).
El acto supremo de servicio de Jesús fue entregar Su vida para rescatarnos (Mateo 20:28). Gracias a Su sacrificio, ahora podemos vivir en libertad y experimentar el gozo de estar unidos a Dios en amor, tal como el Padre lo había deseado desde el momento en que nos creó con Sus manos llenas de bondad.
Por medio del sacrificio de Cristo hemos recibido el regalo de la gracia. Ahora somos hijos e hijas del Dios Todopoderoso. Jesús cumplió fielmente el propósito del Padre: dejó a un lado Su gloria para cargar el peso de nuestros pecados y soportó dolor, rechazo y humillación para darnos salvación. No se reservó nada para Sí mismo. Al suplir nuestra necesidad más profunda, nos dejó el ejemplo perfecto de lo que significa servir con amor.
Oración:
Señor, gracias por Tu ejemplo perfecto de amor y servicio. Ayúdame a vivir con humildad, dejando a un lado el orgullo y aprendiendo a servir a los demás con un corazón sincero. Que nunca olvide el precio que pagaste por mi salvación y que mi vida refleje gratitud, obediencia y amor hacia Ti y hacia quienes me rodean. En El Nombre de Jesús, Amén