Versículo:
Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal. Hebreos 5:13–14
Comentario:
En un mundo saturado de información y opiniones de todo tipo, los cristianos necesitan desarrollar un espíritu discernidor. De lo contrario, ¿cómo podríamos reconocer lo que realmente es verdad?
La única manera de protegernos del engaño es arraigarnos en la Palabra de Dios. Cuanto más tiempo dediquemos a llenar nuestra mente con los pensamientos del Señor, mayor será nuestra capacidad de discernir. Sin embargo, conocer la verdad bíblica no es suficiente. Es necesario llevarla a la práctica, para que deje de ser solo conocimiento intelectual y se convierta en una verdad viva en nosotros.
El propósito es que la Palabra de Dios llegue a ser una parte tan esencial de nuestra manera de pensar que dirija nuestras decisiones. Aun cuando la situación que enfrentamos no esté mencionada de forma específica en la Biblia, los principios bíblicos nos brindan la sabiduría necesaria para cada elección. Y no estamos solos en este proceso. El Espíritu Santo ha sido dado a cada creyente; Él es nuestro Consolador y nos guía a toda verdad (Juan 14:26; 16:13, RVR1960). Pero para que esto sea efectivo, también es nuestra responsabilidad atesorar la Escritura en el corazón, memorizándola, de modo que el Espíritu de Dios la traiga a nuestra memoria en el momento oportuno.
¿Qué estás permitiendo entrar en tu mente? ¿Ocupa la Palabra un lugar prioritario en tu vida? Si no es así, pide al Señor que renueve en ti una pasión profunda por Él y por las maravillosas verdades que ha revelado.
Oración:
Señor, ayúdame a cuidar lo que permito entrar en mi mente y a llenar mi corazón con Tu Palabra. Despierta en mí un hambre sincera por conocerte más y por vivir conforme a Tu verdad. Guíame con Tu Espíritu y fortalece mi discernimiento para caminar siempre en Tu luz y en Tu perfecta voluntad cada día. En El Nombre de Jesús, Amén