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Tu Escudo 166 de 365: Al Servicio de Dios

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He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí. (Gálatas 2:20)

Pablo dijo que había sido crucificado con Cristo. En otras palabras, tuvo que dejar de pensar en sí mismo para vivir para Dios. Y somos motivados a hacer lo mismo.

En este punto, puedes estar pensando, ¿y yo que? ¿Quién va a cuidar de mí? Esto es usualmente lo que nos impide vivir de la manera que Dios quiere que vivamos.

Es fácil pensar en lo que queremos, pensamos y sentimos, pero vivir para uno mismo es en realidad una manera frustrante y vacía de vivir. Es maravilloso cómo enfocarse en Dios y lo que podemos hacer por los demás nos libera del miedo acerca de tener lo que necesitamos o queremos.

El secreto para tener alegría es dar tu vida en lugar de quedarte con ella. Cuando te enfocas en ti y en Dios, te puede mostrar cómo vivir una vida verdaderamente significativa.

Te animo a que comiences tus días dedicándote a Dios. Cuando lo hagas, Él te ayudará fielmente a vivir una vida para Él.

Palabra Diaria: Señor, te ofrezco mis ojos, oídos, boca, manos, pies, corazón, finanzas, dones, talentos, habilidades, tiempo, energía, ¡todo de mí! No quiero vivir para mí, quiero vivir para Ti