Señor, conviértete en nuestro refugio frente a los peligros y nuestra defensa segura ante todos los males. Defiéndenos de las envidias, de las injusticias y del enemigo mal intencionado y cuando nuestras fuerzas parezcan diezmarse, sé nuestro rebosante remanso de agua fresca y revitalizante.
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