Mi roca y mi refugio

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Palabra:

«En ti, oh Jehová, me he refugiado; No sea yo avergonzado jamás. Socórreme y líbrame en tu justicia; Inclina tu oído y sálvame. Sé para mí una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente. Tú has dado mandamiento para salvarme, Porque tú eres mi roca y mi fortaleza» (Salmos 71:1-3)

Recuerdo una vez haber visto la hermosa pintura de una casa que alumbraba desde la orilla rocosa la inmensidad del océano que tenía por delante. En el cuadro, se representaba a distancia un barco en el medio de una gran tormenta, que solo tenía como lumbrera el brillo que destellaba aquella casa y que se mantenía en medio de la catástrofe. Esa imagen siempre me llega a la mente al leer esta escritura y la noción de refugio que ella nos brinda.

Para el barco en medio del océano, aquella luz representaba una referencia, una vía de escape del peligro, de la destrucción, justo como el salmista que clama al Señor su guía, sabiendo que tiene en Él, lo único capaz de liberarlo de aquella sombra.

Algunos días necesitamos refugio. Necesitamos una luz que nos guíe a puerto seguro; a un mejor lugar donde podamos nuevamente retomar las energías y fuerzas para continuar. Como dice el salmista, requerimos de: “una roca de refugio, adonde recurra yo continuamente” y que nos permita ser socorridos y librados en Justicia.

No debemos buscar muy lejos porque una de las maravillosas cosas de Dios es que en nuestra fe, nos cuida por vocación y no por obligación. Es un padre misericordioso e incondicional que está para nosotros cuando incluso hemos podido olvidar estar para Él.

Hagamos como el salmista ante cualquier tormenta que enfrentemos. Como él clamaba al Señor: «eres mi esperanza, Seguridad mía desde mi juventud…De ti será siempre mi alabanza” clamemos nosotros también en oración, porque algo es seguro: cuando le pidas refugio, cuando le pidas que con su mano te levante, Él acudirá a ese llamado, Porque si hay que alguien cumple su promesa de no dejarnos y brindarnos su amor y paz cuando los necesitemos, ese es Dios.

Oración:

Señor, tu eres la fuente de toda mi confianza y esperanza. Gracias por ser mi seguridad, mi refugio, y el apoyo incondicional con el que puedo contar, para alcanzar nuevamente mi paz y serenidad. Amén.

Resumen de Capítulo – (Salmos 71):

El Salmo 71 es una súplica de un individuo anciano que busca la protección y el socorro de Dios frente a sus enemigos. El salmista, que ha confiado en Dios desde su juventud, pide no ser abandonado en la vejez. Clama por la salvación y promete proclamar la justicia y el poder redentor de Dios, expresando su esperanza continua y su compromiso de alabar a Dios por sus poderosas obras y su justicia.

Referencias Cruzadas – (Salmos 71:1-3):

1. Salmos 31:1-3:
«En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás; líbrame en tu justicia. Inclina a mí tu oído, líbrame pronto; sé tú mi roca fuerte, casa de refugio para salvarme. Porque tú eres mi roca y mi castillo; y por tu nombre me guiarás y me encaminarás.»

2. Salmos 91:2:
«Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.»

3. Isaías 25:4:
«Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al necesitado en su aflicción, refugio contra la tempestad, sombra contra el calor; porque el ímpetu de los violentos es como tormenta contra el muro.»