La obra de Dios en tu vida

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(Lee al final el estudio contextual resumido de este devocional. Esperamos sea de bendición)

Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu. (2 Corintios 3:18)

Dios nos cambia de un grado de gloria a otro, pero no olvides disfrutar de la gloria en la que te encuentras ahora mismo mientras te diriges hacia el siguiente. No te compares con otras personas, ni examines lo que Dios está haciendo por ti en comparación con lo que está haciendo por ellos. Cada uno de nosotros es un individuo y Dios nos trata de manera diferente, de acuerdo con lo que Él sabe que necesitamos.

Es posible que no notes los cambios a diario, pero quiero incitar tu fe para que creas que Dios está obrando, tal como dijo que lo estaría. Recuerda, lo vemos después de que creemos, no antes. Luchamos con nosotros mismos por todo lo que no somos, cuando podríamos estar alabando y adorando a Dios por todo lo que somos. A medida que lo adoramos por quien Él es, vemos cosas liberadas en nuestras vidas que nunca podríamos haber hecho que sucedan por nosotros mismos.

Cuando adoramos a Dios, nos liberamos de la frustración. Entramos en el reposo de Dios y comenzamos a disfrutar de la vida más que nunca. Los defectos que tenemos comienzan a desvanecerse y el carácter de Dios se libera en nuestras vidas.

Dejemos que Dios obre en nuestras vidas mientras liberamos nuestra fe en Él.

Palabra Diaria: Señor, hoy te suplico que nunca permitas que las situaciones difíciles, las circunstancias apremiantes, las pruebas, me hagan renegar de ti. Por ello, que siempre tenga en cuenta que todas las crisis son para bien de los que aman al Señor, porque tú estás ahí haciendo salir y surgir una cosecha de bendiciones. Por eso, hoy recibo esa cosecha de bendiciones que habías preparado para este día y sé que muchas bendiciones más, llegarán para mí.

Estudio Bíblico Contextual del Devocional de Hoy:
Pasaje:
2 Corintios 3:18
Tema del Capítulo – 2 Corintios 3

En 2 Corintios 3, Pablo comienza diciendo que los corintios son cartas de recomendación respecto a su ministerio. Y estas son cartas vivas escritas en el corazón del apóstol. En vista de ello, revela cuál es el secreto del éxito de su ministerio: el poder que viene de Dios y la vivificación del Espíritu.

Pablo muestra que el ministerio del Espíritu Santo es muy superior al ministerio de la Ley. Esto se debe a que el ministerio del Espíritu inspira libertad.

Esbozo de 2 Corintios 3:

3.1 – 4: Letras vivas

3:5-7: Nuestra capacidad viene de Dios

3:8-12: El ministerio del Espíritu Santo

3:13-18: El Espíritu Santo y la libertad

Comentario Bíblico:
2 Corintios 3:18

Es deber de los ministros del evangelio usar gran sencillez o claridad para hablar. Los creyentes del Antiguo Testamento tuvieron sólo vistazos nebulosos y pasajeros del glorioso Salvador, y los incrédulos no vieron más allá de la institución externa. Pero los grandes preceptos del evangelio, creer, amar, obedecer, son verdades estipuladas tan claramente como es posible. Toda la doctrina de Cristo crucificado es expuesta tan sencillamente como el lenguaje humano puede hacerlo. Los que vivieron bajo la ley, tenían un velo sobre sus corazones. Este velo es quitado por las doctrinas de la Biblia acerca de Cristo. Cuando una persona se convierte a Dios, entonces es quitado el velo de la ignorancia. La condición de los que disfrutan y creen el evangelio es feliz, porque el corazón es puesto en libertad para correr por los caminos de los mandamientos de Dios. Ellos tienen luz, y con la cara descubierta contemplan la gloria del Señor. Los cristianos deben apreciar y realzar estos privilegios. No debemos descansar sin conocer el poder transformador del evangelio, por la obra del Espíritu, que nos lleva a buscar ser como el carácter y la tendencia del glorioso evangelio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y a la unión con Él. Contemplamos a Cristo como en el cristal de su palabra, y como el reflejo de un espejo hace que brille el rostro, así también brillan los rostros de los cristianos.