Comentario Diario #369: Salmos 51:8-9

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Versículo:

Hazme oír gozo y alegría, Y se recrearán los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de mis pecados, Y borra todas mis maldades. (Salmos 57:8-9)

Comentario:

David profundiza en su conversación con Dios y se confiesa, buscando eliminar de su corazón todo el mal que aún existía, fruto de su comportamiento contrario a la voluntad del Señor.

La destrucción que el pecado produce en la vida del hombre tiene consecuencias directas y materiales, y rompe la relación entre el siervo y su Señor. El salmista reconoce su pecado y lo compara con un peso que le rompería los huesos de tan graves errores; pero también reconoce que la presencia y la ayuda de Dios podrían restaurarlo.

Deseaba escuchar la alabanza a Dios como un aliento e inspiración, aunque sus oídos ya no fueran sensibles a ellos.

Cuando rompemos nuestra relación con Dios, tendemos a alejarnos de todo lo que le concierne; es como si quisiéramos escondernos para no ser vistos y así escapar del contacto.

Este es uno de los mayores errores en la evaluación del hombre de la actitud de Dios, ya que su mayor deseo es que nos presentemos a Él, independientemente de nuestra condición, para ser consolados y tratados.

David lo entendió y lo buscó, clamando al Señor por su misericordia, dando el primer paso hacia su restauración.

Oración:

Señor, no me alejes nunca, aún cuando falle, de tus misericordias y tu restauración!