Biblia Devocional en 1 Año: Salmos 89

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(Lee al final el estudio un devocional de Salmos 89. Esperamos sea de bendición para ti)

Salmo 89 – El Pacto de Dios con David

Contexto Histórico:

El Salmo 89 es un salmo real atribuido a Etán el Ezraíta. Es un salmo profundamente reflexivo y contemplativo que se centra en la alianza davídica y en la fidelidad de Dios a Sus promesas. El contexto histórico del Salmo 89 está vinculado al reinado del rey David y al establecimiento de la dinastía davídica en Israel.

Durante el reinado de David, Dios hizo un pacto con él, prometiéndole que su dinastía perduraría para siempre y que uno de sus descendientes se sentaría en el trono de Israel eternamente (2 Samuel 7:12-16). El Salmo 89 reflexiona sobre este pacto y explora la tensión entre las promesas de Dios y los desafíos a los que se enfrentaba la monarquía davídica.

El salmo comienza ensalzando el amor inquebrantable y la fidelidad de Dios, alabándole por Su alianza con David. Destaca el estatus exaltado del rey davídico, al que describe como el elegido de Dios y Su ungido. El salmista celebra el poder y la autoridad conferidos al rey davídico, expresando su confianza en el apoyo duradero de Dios.

Sin embargo, a medida que avanza el salmo, toma un giro sombrío. Reconoce el aparente fracaso de la alianza davídica, pues la nación ha experimentado la derrota y la humillación. El salmista lamenta la destrucción de la ciudad real, la rebelión de las naciones vecinas y el aparente abandono de las promesas de Dios.

Es probable que el contexto histórico del Salmo 89 esté vinculado a un periodo concreto en el que la dinastía davídica se enfrentó a importantes desafíos o reveses. Algunos eruditos sugieren que el salmo pudo haberse escrito durante el reinado del rey Joaquín, descendiente de David, que fue llevado al exilio en Babilonia en el año 597 a.C.

Resumen del Salmo 89:

El Salmo 89 comienza con una declaración de la fidelidad y misericordia eterna de Dios:

«Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente;
De generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca.»

El salmista proclama que el pacto que Dios hizo con David es eterno y establece que David será rey para siempre:

«Para siempre cantaré el amor de Jehová;
Con mi boca haré notoria tu fidelidad de generación en generación.»

Sin embargo, el salmo también aborda los desafíos y aflicciones que enfrenta el linaje de David. Se menciona la derrota y el exilio del pueblo de Dios:

«Mas tú has desechado y aborrecido,
Has sido enojado contra tu ungido.
Has roto el pacto de tu siervo;
Has profanado su corona hasta la tierra.»

A pesar de estos desafíos, el salmista busca entender el propósito de Dios en medio de la aflicción:

«¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Te esconderás para siempre?
¿Arderá tu ira como el fuego?»

El salmo culmina con una súplica a Dios para que recuerde su pacto y restaure la prosperidad de David y su linaje:

«Jehová, ¿dónde están tus antiguas misericordias,
Que juraste a David por tu verdad?»

**Resumen General:**

El Salmo 89 es un himno que reflexiona sobre el pacto de Dios con David y su linaje real. Destaca la fidelidad y misericordia eterna de Dios, pero también reconoce los desafíos y aflicciones que enfrenta el pueblo del Señor. A pesar de las dificultades, el salmista busca entender el propósito divino y hace un llamado a Dios para que recuerde su promesa y restaure la prosperidad de David y su linaje.

Este salmo refleja la confianza en la fidelidad de Dios a sus promesas, incluso en momentos de adversidad, y la importancia de buscar la restauración divina en tiempos de dificultad.

Devocional:

Bienaventurado el pueblo que sabe aclamarte; Andará, oh Jehová, a la luz de tu rostro. (Salmos 89:15)

El pacto proclamado desde el Edén (Gn.3:15) era esperado con impaciencia por los buscadores sinceros de las palabras del Señor. Desde entonces, cada generación ha sido advertida de la venida del Mesías y de Su obra de salvación. De Abraham surgió un pueblo peculiar con la misión de revelar la bendita esperanza del Libertador prometido. Y en David se confirmó la promesa de un reino que duraría «para siempre» (vv.28 y 29).

El Creador del universo (vv.11-12), «con [Su] fidelidad a su alrededor» (v.8), está en Su trono, «y alrededor del trono hay un arco iris» (Ap.4:3), que simboliza la alianza hecha al mundo por medio de Noé (Gn.9:13). El Señor ha cumplido cada una de sus promesas. Y en el momento señalado, y revelado al profeta Daniel, Aquel que es «tan superior a los ángeles como para haber heredado un nombre más excelente que ellos» (v.4), reveló al mundo el misterio de la piedad. José y María, la profetisa Ana, el anciano Simeón, Isabel, los pastores del campo y los magos de Oriente fueron los únicos que conocieron «los gozosos vítores» (v. 15) del cumplimiento de la profecía.

Como sacerdote nuestro, Jesús comenzó su ministerio terrenal, a los treinta años. Y bajo la atenta mirada de todo simple entendido de las Escrituras, e incluso de las personas más desconsideradas de la tierra, fue reconocido y aclamado como el «Hijo de David» (Mt.15:22), el Santo Descendiente. Todos los que le veían y oían quedaban impactados por la fuerza del poder de lo alto. El «Santo de Israel, nuestro Rey» (v.18) manifestó Su «poder para ayudar» (v.19) a los necesitados y afligidos de la tierra. Y aunque fue despreciado por muchos, no rompió su alianza, ni cambió lo que habían dicho sus labios (v. 34).

No conocemos el día ni la hora del regreso del Señor a la Tierra, pero «como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre» (Mt 24,37). Del mismo modo que hubo un mensaje de advertencia, un tiempo de misericordia y signos que apuntaban al acontecimiento del diluvio, los signos del final de los tiempos van en aumento y apuntan al fiel cumplimiento de la promesa definitiva. Jesús prometió: «He aquí que vengo pronto» (Ap.22:7). Hay más de dos mil quinientas referencias en la Biblia al regreso del Señor. Así que «prepárate, oh Israel, para salir al encuentro de tu Dios» (Am.4:12). ¡Bendito sea el Señor por siempre! ¡Amén y amén! (v.52). ¡Velemos y oremos!

¡Buenos días, pueblo bendito!

Oración:

Gracias, Señor, por bendecirnos con el galardón de Tu presencia y con la revelación de Tus promesas eternas, que en Tu tiempo perfecto serán cumplidas para gloria de Tus hijos y de Tu Reino. En el nombre de Jesús. Amén.