Biblia Devocional en 1 Año: Salmos 88

Publicado por
(Lee al final el estudio un devocional de Salmos 88. Esperamos sea de bendición para ti)

Salmo 88 – Un Clamor en la Oscuridad

Contexto Histórico:

El Salmo 88 es un salmo único y sombrío atribuido a Hemán el Ezraíta. Se considera uno de los salmos más desesperados y afligidos de todo el libro de los Salmos. Aunque el contexto histórico del Salmo 88 no se menciona explícitamente en el texto, refleja un profundo sentimiento de angustia y aflicción.

Las palabras del salmista expresan sentimientos de abandono, oscuridad y profundo sufrimiento. El salmista se siente apartado de Dios y abrumado por las aflicciones, que se describen como olas que se abaten sobre él. La súplica del salmista para que Dios intervenga y lo libere queda sin respuesta a lo largo de todo el salmo.

Dada la intensa angustia y el tono desesperado del salmo, es difícil señalar un acontecimiento o periodo histórico concreto que inspirara su composición. Sin embargo, algunos estudiosos sugieren que el salmo pudo escribirse durante una época de crisis personal, como una enfermedad, una persecución o una profunda desesperación.

Las palabras del salmista resuenan en quienes han experimentado una profunda pena, depresión o sensación de abandono. Sirve como recordatorio de que, incluso en momentos de angustia extrema, podemos derramar honestamente nuestro corazón ante Dios, expresando nuestras emociones más profundas y buscando Su presencia y consuelo.

Resumen del Salmo 88:

El Salmo 88 comienza con una expresión desgarradora de sufrimiento y desesperación:

«Oh Jehová, Dios de mi salvación,
Día y noche clamo delante de ti.»

El salmista describe su situación de angustia y enfermedad, sintiéndose cerca de la muerte y sin consuelo:

«Pues mi alma está hastiada de males,
Y mi vida cercana a la sepultura.
Soy contado entre los que descienden al sepulcro;
Soy como hombre sin fuerza.»

El salmo continúa con una sensación de abandono y alejamiento de Dios:

«Estoy echado entre los muertos,
Como los pasados a espada que están en el sepulcro,
De los cuales no te acuerdas ya,
Y están cortados de tu mano.»

El salmista se siente rodeado de tinieblas y excluye la luz de su vida:

«Me has puesto en el hoyo profundo,
En tinieblas, en lugares profundos.
Sobre mí reposa tu ira,
Y me has afligido con todas tus ondas.»

El salmo no presenta una conclusión de esperanza o consuelo, sino que termina en la oscuridad:

«Has alejado de mí a mis conocidos;
Me has puesto por abominación a ellos;
Encerrado estoy, y no puedo salir.»

Resumen General:

El Salmo 88 es un lamento desgarrador que refleja la profunda aflicción y desesperación de su autor. Describe una situación de sufrimiento extremo, enfermedad y una sensación de abandono por parte de Dios. A diferencia de muchos otros salmos que concluyen con alabanza o confianza en la restauración divina, este salmo termina en la oscuridad y la soledad.

Aunque el Salmo 88 es un recordatorio de los momentos de dolor y desesperación que pueden experimentar las personas, también nos enseña la importancia de expresar nuestros sentimientos y emociones más profundos a Dios en tiempos difíciles. La Biblia incluye salmos como este a través de los que podemos identificarnos con los desafíos humanos y encontrar consuelo en la comprensión de que Dios está dispuesto a escuchar nuestras luchas más profundas.

Devocional:

Mas yo a ti he clamado, oh Jehová, Y de mañana mi oración se presentará delante de ti. (Salmos 88:13)

La mayoría de la gente tiene la idea de que los Salmos son poemas que sólo transmiten palabras de consuelo y paz. Hay algo de verdad en ello si no excluimos el hecho de que también tienen un contenido profético y que no excluye la libertad dada por Dios para permitir que la individualidad del escritor aparezca en las Escrituras. En el libro de Job, por ejemplo, encontramos discursos que expresan los sentimientos y emociones de Job a través de la fuerza de su experiencia. Al apóstol Pablo, como maestro de la Ley, no se le impidió escribir «ciertas cosas difíciles de entender» (2Pe.3:16). Esto tampoco excluye ni contradice la verdad de que: «Toda la Escritura está inspirada por Dios» (2Tim 3:16).

En el salmo de hoy, el salmista expresó exactamente lo que sentía según la situación en que vivía. En un lamento sin indicios de final feliz, sus palabras se resumen en una profunda tristeza que culminaría en la muerte si no hubiera intervención divina. Declaró: «Mi vida se acerca ya a la muerte» (v.3). Pero, a pesar de todo su sufrimiento, no perdió la fe en que hay un Dios en el cielo que escucha las oraciones de los afligidos: «Pero yo, Señor, clamo a ti por ayuda, y mi oración ya está ante ti por la mañana» (v.13).

Quizá estés pasando por un momento similar al del salmista. Quizá sólo tengas palabras de lamento que ofrecer a Dios. Sin embargo, igual que Hemán hizo que su lamento quedara escrito en un registro sagrado, el Señor no rechaza tus palabras de sufrimiento si proceden de un corazón humilde y contrito. Lo que sintió el salmista y lo que tú puedes estar sintiendo ahora, también lo sintió Jesús y expresó Su sufrimiento con palabras: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Mt.27:46).

No confundas la lamentación con la murmuración. El murmurador no acude al Señor en busca de ayuda, sino con un espíritu acusador y desafiante. Sin embargo, el hecho de que Dios escuche nuestras lamentaciones no significa que vivamos una vida constantemente atribulada. Jesús tenía muchos motivos para caminar entre los hombres como un Hombre atribulado, pero, al igual que el salmista, al amanecer depositaba sus aflicciones ante el Padre y regresaba a las multitudes con un espíritu alegre y apacible. En vísperas de enfrentarnos a un «tiempo de angustia como nunca hubo» (Dn 12,1), hoy se nos brinda la oportunidad de fortalecer nuestra relación con Dios. ¡Aférrate al Señor! ¡Él va a volver! ¡Velemos y oremos!

¡Buenos días, aferrados a Dios!

Oración:

Gracias, Señor, por que en medio de las adversidades de la vida, no te escondes sino que muestras para cada uno de Tus hijos, el inmenso amor que deseas brindarles, haciéndolos resistir en la prueba y aguardar por Tus promesas de Victoria. Gracias por ser nuestra roca en medio de la tormenta, nuestro consuelo en tiempos de angustia. Ponemos nuestra confianza en Ti, sabiendo que Tu amor y Tu fidelidad perduran para siempre. En el nombre de Jesús, oramos. Amén.