Biblia Devocional en 1 Año: Salmos 144

Publicado por
(Lee al final el estudio un devocional de Salmos  144. Esperamos sea de bendición para ti)

Salmo 144: Una oración para pedir la protección, la victoria y las bendiciones de Dios

El Salmo 144 es una oración atribuida a David, en la que pide la protección, la victoria y las bendiciones de Dios para su vida. Refleja el reconocimiento de David de la fuerza y soberanía del Señor, y su confianza en Él en tiempos de batalla y conflicto. Exploremos los temas y mensajes clave de este salmo.

En los versículos iniciales del Salmo 144, David reconoce a Dios como su roca, y aquel que entrena sus manos para la guerra y sus dedos para la batalla. Describe al Señor como su amor firme y su fortaleza, su baluarte y su libertador. David reconoce su propia fragilidad y su dependencia de la protección del Padre de los cielos y todo lo creado, y le pide que intervenga y le rescate de las manos de sus enemigos.

Los versículos 3 y 4 se centran en la fugacidad de la humanidad y la insignificancia de los seres mortales. David reconoce que los humanos son como el aliento, meras sombras fugaces en el gran esquema de las cosas. A la luz de esta comprensión, se dirige a Dios, pidiéndole que descienda del cielo y toque las montañas, haciéndolas humear. David suplica la poderosa presencia e intervención de Dios, simbolizada por las imágenes del humo y el fuego.

En los versículos 5 a 8, David pide la liberación y la victoria del Señor sobre sus enemigos, como lo ha hecho recurrentemente en Salmos anteriores, que reflejan las persecuciones por las que todavía pasaba. Describe a sus adversarios como engañosos y malvados, que hablan mentiras y cuyas bocas son como espadas afiladas. David pide la intervención de Dios para que le saque de las manos de esos enemigos y le rescate de sus garras. Apela a su amor infalible y justicia pidiéndole que extienda Su misericordia y Su juicio sobre los malvados.

Pasando a los versículos 9 a 10, David expresa su deseo de entonar un cántico nuevo, un cántico de alabanza y victoria que cantará a Dios, pues le reconoce como el que da la salvación a los reyes y el que rescata a Sus siervos de la espada mortal. David mira a Dios como la fuente de la victoria y la liberación divina.

En los versículos 11 a 15, David ora para que Dios bendiga a su nación, Israel. Acto seguido clama a Él para que libre a su pueblo de sus enemigos, de los adversarios extranjeros cuyas bocas hablan mentiras y cuyas manos son engañosas. David desea que su pueblo experimente prosperidad y paz, cosechas abundantes y una población próspera. Reconoce que estas bendiciones proceden del Señor y admite que una nación bendecida es un reflejo del favor y la justicia de Él para con sus hijos.

El salmo concluye con la oración de David para que Dios le siga bendiciendo y protegiendo, estableciendo a Su pueblo con la paz dentro de sus fronteras, bendiga a sus hijos y les conceda seguridad y prosperidad. David reconoce al Señor como el que le ha bendecido a él y a su nación, reconociendo que todas las victorias y bendiciones proceden sólo del sostén, gracia y amor del Todopoderoso.

En resumen, el Salmo 144 es una oración por la protección, la victoria y las bendiciones de Dios. Refleja el reconocimiento de David de la fuerza y soberanía del Señor, y su confianza en Él en tiempos de batalla y conflicto. Este salmo sirve de recordatorio para que los creyentes busquen continuamente la protección de Su Padre Celestial, confíen en Sus victorias y reconozcan las bendiciones que Él cada día, posa en sus vidas.

Devocional:

Bendito sea Jehová, mi roca, Quien adiestra mis manos para la batalla, Y mis dedos para la guerra. (Salmos 144:1)

Como guerrero, el lenguaje de la guerra le era muy familiar a David. Su indumentaria, sus valerosos soldados y sus estrategias hicieron de David un comandante temido y odiado por sus enemigos. Sin embargo, sus orígenes sencillos, procedentes de un oficio humilde en los prados de Belén, seguían siendo en el fondo el fruto de su infancia feliz y de su juventud pasada trabajando en el campo.

Para David, no había nada más poderoso ni infalible que la buena mano del Señor sobre él. Con firme confianza, se enfrentó a gigantes y ejércitos con la precisión de quien sabe exactamente lo que tiene que hacer. Su proeza, sin embargo, fue entendida como un don de Dios concedido a un pobre mortal: » Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que en él pienses, O el hijo de hombre, para que lo estimes? El hombre es semejante a la vanidad; Sus días son como la sombra que pasa.» (vv.3-4).

Este lenguaje bélico usado como metáfora para también adentrarse en los misterios del Señor, no era exclusivo de David. El apóstol Pablo también lo utilizó en su carta a los Efesios, para ilustrar el gran conflicto en el que estamos envueltos. La coraza, el cinturón, el calzado, el escudo, el casco y la espada formaban la armadura de un soldado y cada uno cumplía una función distinta; pero a falta de uno, todo lo demás quedaba comprometido, lo que hacía vulnerable al guerrero vestido de forma incompleta (Lee Ef.6:10-18).

La confianza en el poder de Dios debe estar en perfecta armonía con el trabajo que nos ha encomendado como soldados de Su ejército. La justicia, la verdad, la paz, la fe, la salvación y el poder del Espíritu Santo deben constituir la armadura que debemos ponernos cada mañana, mediante una vida de oración e intimidad con las Escrituras.

Por ello, como David, busquemos en el Señor la victoria sobre el mal y confiemos en su provisión. Ante lo que ocurre en el mundo, que, como familia, estemos preparados para cada una de nuestras batallas. ¡Velemos y oremos!

¡Buenos días, soldados de Cristo!

Oración:

Señor, fortalece mi confianza para que sea yo cada día un soldado digno de Ti y de la batalla espiritual que me has enviado a librar por mi y por mis hermanos. Prepárame y líbrame de las trampas con las que el enemigo intenta detener mi avance, y renueva mis fuerzas cuando piense que ya no tengo energías para continuar, sabiendo que junto a Ti, todo lo puedo. Gracias Padre. En el Nombre de Jesús, ¡Amén!