Versículo diario comentado: Lucas 12:15-21 1135 380 1170 1142

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Versículo:

Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. También les refirió una parábola, diciendo: La heredad de un hombre rico había producido mucho. Y él pensaba dentro de sí, diciendo: ¿Qué haré, porque no tengo dónde guardar mis frutos? Y dijo: Esto haré: derribaré mis graneros, y los edificaré mayores, y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes; y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios. Lucas 12:15-21

Comentario:

En el pasaje de hoy encontramos a un hombre rico que hizo un mal uso de los días que Dios le concedió. Convencido de que le quedaban muchos años por delante, planeó su futuro sin tomar en cuenta al Señor. Su confianza estaba puesta en sus posesiones y en sus propios proyectos, pero olvidó que la vida es frágil y que cada día depende de Dios.

Pablo, en cambio, tenía una perspectiva muy distinta. Sabía que el final de su vida terrenal estaba cerca y, precisamente por eso, procuró aprovechar al máximo el tiempo que le quedaba. Sus cartas escritas desde la prisión son prueba de ello. Aun sabiendo que pronto enfrentaría la muerte, continuó enseñando, animando y orando por otros con un corazón entregado al servicio de Dios.

Una de las verdades que enseñó fue que todo lo que hagamos debe hacerse como para el Señor. Pablo comprendía que la obra del reino no está reservada únicamente para pastores, misioneros o líderes. Dios llama a cada creyente a servirle fielmente en el lugar donde lo ha puesto, ya sea en el hogar, el trabajo, la iglesia o la comunidad.

El apóstol también sabía que la vida cristiana incluye luchas y desafíos. Nunca ocultó sus propias debilidades ni pretendió ser perfecto. Por eso entendía que, para aprovechar bien sus días, necesitaba perseverar, aferrarse a las promesas de Dios y depender constantemente del poder del Espíritu Santo.

Gracias a esa fidelidad, al final de su vida pudo mirar hacia atrás con satisfacción espiritual y declarar que había peleado la buena batalla, terminado la carrera y guardado la fe.

La vida es un regalo precioso. Cada uno de nosotros ha recibido un número determinado de días sobre la tierra. La pregunta es: ¿qué estamos haciendo con ellos? Vivamos de tal manera que, cuando llegue nuestro momento de partir, podamos mirar atrás con gratitud y decir que hemos corrido la carrera que Dios nos encomendó y la hemos terminado fielmente.

Oración:

Padre, gracias por el regalo de la vida y por cada día que me permites vivir. Ayúdame a usar mi tiempo con sabiduría, invirtiéndolo en aquello que tiene valor eterno. Enséñame a servirte con fidelidad donde me has colocado y a perseverar en medio de las dificultades. Que al final de mi carrera pueda encontrarte con gozo, sabiendo que he procurado vivir para Tu gloria. En El Nombre de Jesús, Amén.