Ni siquiera la hoja de un árbol cae,
sin que sea la voluntad del Padre.
No te desanimes,
Dios está al pendiente de ti
a cada instante.
El mismo Dios que los océanos le obedecen
y las montañas le temen,
es el mismo Dios que cuida de ti y de mí.
Aún cuando las circunstancias
griten lo opuesto,
nuestro Dios es siempre fiel.
“Fíjense en las aves del cielo:
no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros;
sin embargo, el Padre celestial las alimenta.
¿No valen ustedes mucho más que ellas?”
Mateo 6:26