27 de Octubre: El Antídoto de La Codicia

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Palabra:

No codiciarás la casa de tu prójimo. (Éxodo 20:17)

La avaricia y la codicia son de los sentimientos más devastadores que afectan nuestra relación con Dios y nos alejan enormemente de Él. Ambas son un cáncer silencioso que posee un poder altamente destructivo. El veneno de la codicia es letal y mata espiritualmente a miles de personas cada día. No podemos jugar con un pecado tan pernicioso y dañino. La codicia golpea a ricos y pobres, viejos y jóvenes, religiosos y ateos. Este es un mal arraigado en las oscuras profundidades del corazón humano.

El único antídoto para la codicia es un nuevo corazón transformado por La Palabra de Dios. Y es que las Escrituras son el arma más poderosa que existe y ha existido para llevar a cabo esa transformación, debido a que es el principal medio por el que El Señor nos habla, nos corrige y nos guía en la dirección en la que podemos glorificarlo. Es la Palabra y su acción práctica en oración, la guía por la que el hombre podrá manifestar su gratitud y satisfacción por todo lo que le ha sido concedido desde las manos misericordiosas de Dios. Vale la pena señalar, sin embargo, que el sagrado mandamiento del versículo de hoy, no reprueba el legítimo deseo de poseer y conquistar algo como fruto de la bendición y el trabajo de Dios.

Lo que se combate, a la luz de esta afirmación divina, es el problema de la codicia, la envidia, los deseos impuros desenfrenados y, sobre todo, el sentimiento o la actitud de ingratitud hacia nuestro Dios. Que el Señor se apiade de nosotros y nos haga vivir felices y agradecidos con todo lo que nos concede, así como con las bendiciones que también reciben nuestros semejantes.

Oración:

Señor, saca de mi corazón cualquier deseo impuro de codicia, envidia que pueda haber o resurgir en mi por cualquier situación. Sustituye esos sentimientos por gratitud hacia Tu inmensa provisión y alegría por las bendiciones de otros a mi alrededor. Amén

Mas Palabra Edificada/Avaricia:

«Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.» 1 Timoteo 6:10

«Las riquezas de vanidad disminuirán; Pero el que recoge con mano laboriosa las aumenta.» Proverbios 13:11

«Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré» Hebreos 13:5

«No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.» 1 Juan 2:15

«Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros» 2 Timoteo 3:2

« Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?» Santiago 2:5

«El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.» Eclesiastes 5:10

«Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.» Mateo 6:24