24 de Marzo: Creer de corazón

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(Lee al final el estudio contextual del versículo de hoy) – * Ha sido agregado estudio de referencias cruzadas por palabras y términos de versículo al final del Devocional. Esperamos sea de bendición para ti.

Palabra:

Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. (Marcos 5:28-29)

La principal arma con la que contamos, para crecer en El Señor, es la fe. Porque la fe es el camino por el que la misericordia y cuidado de Dios, llegan a nosotros.

Las escrituras de hoy, ilustran perfectamente esa verdad. En medio de la gran multitud, una mujer intentó acercarse a Jesús para obtener la sanación de una enfermedad que la había aquejado por más de 12 años y que causaba en ella un flujo intenso de sangre en todo su cuerpo. Su fe en las habilidades de Él para sanar a cada hombre, era tal, que solo de escuchar de otros, los maravillosos testimonios de restauración que mediante el poder del Señor, Jesús había logrado, ya sentía que con tan solo tocarlo, se libraría finalmente de aquella tormentosa condición.

Cuando logró acercarse a Jesús en medio de aquella población agitada por la sorpresa de su visita, fue inmediatamente sanada. Si, sanada al instante. Luego de años de exámenes, pruebas y tratamientos que la llevaron incluso a gastar todo su patrimonio, pudo obtener la sanación con solo tocar el manto de Jesús.

Su historia de fe y sanidad es maravillosa y profundamente poderosa: Creyó con todo su corazón en los testimonios sobre Jesús y su capacidad para sanar, y por medio de dicha fe, sólida, fortalecida, consiguió lo que durante años pareció un imposible.

Y es que a través de Dios, los imposibles se hacen cotidianos. Los milagros son alcanzados y la restauración y sanación inmediatas de nuestro cuerpo físico, de nuestro espíritu y de nuestra alma, llegan sin contratiempos.

Camina hoy, siendo consciente de que Dios en los momentos más sorprendentes y críticos de tu vida, podrá traer la sanación que buscas, la plenitud que deseas: «Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza». (Jeremías 17:14)

Oración:

Señor, Cúbreme con Tu poder, que es el único que puede sanar mi alma y restaurar mi espíritu. Mi fe se fortalece sabiendo que nunca me abandonas y que contigo lo imposible es alcanzado. Amén.

Estudio Bíblico Contextual del Devocional de Hoy:
Resumen de Capitulo Marcos 5:

El capítulo 5 del libro de Marcos, narra tres impresionantes milagros realizados por Jesús, demostrando su autoridad sobre los demonios, la enfermedad y la muerte, y resaltando su compasión hacia los afligidos.

El capítulo comienza con Jesús y sus discípulos llegando a la región de los gadarenos, donde Jesús encuentra a un hombre poseído por una legión de demonios. Esta persona vivía entre tumbas, atormentada y aislada de la sociedad. Jesús libera al hombre enviando los demonios a una manada de cerdos, que se precipitan por un acantilado hacia el mar. La transformación del hombre es total, pasando de un estado de tormento extremo a estar en su sano juicio y deseando seguir a Jesús, quien le encarga volver a su casa y contar lo que Dios ha hecho por él.

Luego, Marcos relata la historia de una mujer que había sufrido de hemorragia durante doce años. Después de tocar el manto de Jesús con fe, es instantáneamente sanada. Jesús reconoce su toque y su fe, declarando que su fe la ha salvado.

Finalmente, Jesús resucita a la hija de Jairo, un líder de la sinagoga, la infante había muerto antes de que Jesús llegara a su casa. A pesar de la burla de los presentes cuando Jesús afirma que la niña solo estaba dormida, Él toma a la niña de la mano y la devuelve a la vida.

En resumen, Marcos 5 muestra el poder y la compasión de Jesús frente a situaciones de desesperación y sufrimiento extremo. A través de estos milagros, Jesús revela su dominio sobre fuerzas sobrenaturales, enfermedades incurables y la muerte misma, invitando a todos a reconocer su autoridad y acercarse a Él con fe.

Referencias cruzadas Isaías 6:8:

Marcos 5:28-29 narra la historia de la mujer que sufría de hemorragia y creyó que sería sanada con solo tocar el manto de Jesús. Su fe resultó en una sanación inmediata, un testimonio poderoso del poder sanador de Jesús y la importancia de la fe. A continuación presentamos cinco referencias cruzadas que narran la relación entre la fe y la sanación que sólo Jesucristo puede brindar:

1. Mateo 9:20-22: «Y he aquí, una mujer que había padecido de flujo de sangre doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva. Pero Jesús, volviéndose y viéndola, dijo: Hija, ten ánimo; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.» Este pasaje es el relato paralelo en Mateo de la misma historia, destacando nuevamente la fe de la mujer como la clave de su sanación.

2. Lucas 8:43-48: La narración paralela en Lucas de la historia de la mujer con flujo de sangre, que enfatiza la importancia de la fe para la sanación y cómo Jesús reconoce y valida esa fe.

3. Mateo 14:35-36: «Y cuando los hombres de aquel lugar le reconocieron, enviaron por toda aquella tierra alrededor, y trajeron a él todos los enfermos; y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que lo tocaron, fueron sanados.» Este pasaje muestra cómo la historia de la mujer se convirtió en un testimonio que inspiró a otros a buscar a Jesús con fe para su sanación.

4. Hebreos 11:1: «Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.» Aunque este versículo no habla directamente sobre la sanación, es fundamental para entender la naturaleza de la fe que motivó a la mujer a buscar a Jesús, creyendo en su poder sanador incluso sin haberlo visto antes.

5. Santiago 5:15-16: «Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si ha cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.» Este versículo subraya el poder de la oración de fe para traer sanación, resonando con el acto de fe de la mujer que tocó el manto de Jesús.

Estas referencias cruzadas destacan la consistencia de la enseñanza bíblica sobre la fe como medio a través del cual se puede acceder al poder sanador de Dios, mostrando que la fe genuina, incluso la que se manifiesta en gestos aparentemente pequeños, puede resultar en grandes y poderosos milagros.