20 de Septiembre: Pedir, buscar y llamar

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(Lee al final el estudio contextual del versículo de hoy)  Ha sido agregado estudio de referencias cruzadas por palabras y términos de versículo al final del Devocional. Esperamos sea de bendición para ti.

Palabra:

«En cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras» (Salmos 73:28)

Nos gusta que las cosas sean sencillas: seguir algunos pasos, y alcanzar el resultado elegido. La oración, sin embargo, no puede ser reducida a una simple fórmula. No es una actividad estática, donde la repetición de ciertas palabras trae la solución deseada. Es una comunicación permanente con el Padre celestial que implica escuchar, hablar y actuar de acuerdo con lo que Él nos diga.

Dios ha prometido responder las oraciones de sus hijos, pero normalmente espera antes de respondernos, y lo hace por muchas razones.

Preparación. A veces, Dios tiene que prepararnos para que podamos recibir lo que quiere darnos. Podemos tener algunas actitudes o comportamientos fuera de su voluntad (Stg 4.3). Él se ocupará de ellos antes de concedernos nuestra petición.

Crecimiento espiritual. El Señor puede usar la demora para poner a prueba nuestra fe o hacer más profunda nuestra relación con Él.

Momento oportuno. El cronograma de Dios normalmente no coincide con el nuestro. El Señor sabe lo que quiere lograr en nuestra vida espiritual y en nuestra relación con Él. Podemos confiar en que Dios hará buen uso del tiempo que hay entre nuestra petición y su respuesta.

Dios incluye la demora como parte de la vida de oración del creyente. En ciertas situaciones, tenemos que seguir clamando como lo hizo la viuda perseverante, antes de que Dios nos responda (vea Lc 18.1-8).

Jesús nos llama a “pedir, buscar y llamar” —un estilo de vida caracterizado por la confianza en la promesa de Dios de responder a sus hijos. ¿Qué tan perseverante es usted?

Oración:

Señor, confío en tu fuerza cuando creo que no puedo más, confío en tu bendición y protección porque eres el Soberano, creador de Todo lo que existe y amoroso Padre que guarda del mal a cada uno de Sus hijos. Amén.
Estudio Bíblico Contextual del Devocional de Hoy:
Resumen de Capitulo Salmos 73:

Este salmo es el primero de una colección que corresponde al Levítico y al tema general del culto. Asaf, que escribió el Salmo 73, confiesa que ver la prosperidad entre gente malvada le trajo amargura y envidia. Eso casi le hizo perder la confianza en Dios. Considerar cuidadosamente a Dios y su verdad eterna llevó a Asaf a una fe más fuerte. El capítulo 21 de Job, en el que Job, cargado de pruebas, también se queja del éxito de algunos malvados, menciona muchas de las mismas ideas que el Salmo 73.

Referencias cruzadas por término – Salmos 73:28:
En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó delante de él, a sus oídos:

Salmos 40:5 – Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enumerados.

Salmos 118:17 – No moriré, sino que viviré, Y contaré las obras de JAH.

Salmos 84:10 – Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.

Salmos 71:24 – Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día; Por cuanto han sido avergonzados, porque han sido confundidos los que mi mal procuraban.

Salmos 71:17 – Oh Dios, me enseñaste desde mi juventud, Y hasta ahora he manifestado tus maravillas.

Salmos 66:16 – Venid, oíd todos los que teméis a Dios, Y contaré lo que ha hecho a mi alma.

Salmo 25:5 – Encamíname en tu verdad, y enséñame, Porque tú eres el Dios de mi salvación; En ti he esperado todo el día.

Salmo 33:22 – Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, Según esperamos en ti.

Salmo 130:5 – Esperé yo a Jehová, esperó mi alma; En su palabra he esperado.

Romanos 5:5 – Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.