16 de Septiembre: La verdadera fe, conquista

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(Lee al final el estudio contextual resumido de este devocional. Esperamos sea de bendición)

Palabra:

Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: !!Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: !!Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento. Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios. (Mateo 14:30-33)

¡La fe puede conquistar todos los obstáculos!

Algunas personas insisten en mantener a distancia a Cristo, esperando que los obstáculos desaparezcan para entonces acercarse a Él. Cuando los cielos económicos sean más brillantes; cuando las dudas se hayan aclarado; cuando el dolor de la tristeza se haya mitigado: entonces irán a Jesús,

Pedro, sabiendo que el Maestro estaba cerca, con fe sublime le pidió que le permitiera ir a Él a través de las aguas agitadas. El temor casi lo vence, pero aun así Jesús lo levantó de la mano.

Siempre hay tormentas de dificultad y dudas que nos asaltan. Las preguntas sin respuesta y el problema de errores espantosos siempre están batallando contra los propósitos benévolos de Cristo. No permita que las tormentas lo mantengan lejos de la presencia consoladora de Cristo. ¡Haga de las tormentas un puente y acérquese a Él!

Cuando Jesús se levanta, la tormenta cesa. La calma viene del poder de su presencia. Cuando un hombre fuerte y callado interviene de manera imponente en medio de una multitud de pendencieros ruidosos, su misma presencia los avergüenza y acalla su alboroto; así Jesús se introduce entre las fuerzas de la naturaleza y éstas se aquietan al instante.

Oración:

Señor, dame una fe tan fuerte, que no sienta temor ni miedo ni dudas ante los obstáculos, sino la plena confianza de que podrán ser superados, siempre en los tiempos perfectos de Tu voluntad, porque Tu presencia nos acompaña y nos guía en todo momento. Amén.

Estudio Bíblico Contextual del Devocional de Hoy:
Pasaje:
Salmos 78:19
Tema del Capítulo – Salmos 78:

En el Salmo 78, el salmista repasa la historia de Israel, desde los días de su alianza con Jacob, hasta el período de cautiverio. Es un salmo histórico. Su objetivo es que las generaciones posteriores conozcan la historia y no cometan los mismos errores que sus antepasados.

Narra con todo lujo de detalles, aunque de forma objetiva, los principales hechos y las decisiones erróneas que tomó el pueblo ante la acción de Dios.

El Salmo 78 tiene una importancia sin parangón. Debemos meditarlo constantemente, su enseñanza debe penetrar en nuestros corazones. Porque nuestra inclinación al pecado nos hace olvidar rápidamente las obras de Dios.

Esbozo del Salmo 78:

78.1 – 7: Se lo diremos a la próxima generación

78.8 – 22: La infidelidad de los antepasados

78:23 – 31: Lluvia de maná

78:32 – 41: ¡Mentirosos!

78:42 – 51: Las plagas de Egipto

78:52 – 58: Infidelidad e idolatría

78:59 – 66: El tiempo de la cautividad

78:67 – 72: El corazón de David

Comentario Bíblico Salmos 78:19:

El pecado desanima a los hombres y les quita el corazón. El olvido de las obras de Dios es la causa de la desobediencia a sus leyes. Este relato narra la lucha entre la bondad de Dios y la maldad del hombre. El Señor oye todas nuestras murmuraciones y desconfianzas, y se desagrada mucho. Los que no creen el poder de la misericordia de Dios sentirán el fuego de su indignación. No puede decirse que confían en la salvación de Dios como su dicha final los que no pueden confiar en su providencia camino a ella. A todos los que por fe y oración piden, buscan y llaman, les serán abiertas en cualquier momento las puertas del cielo.

Referencias Cruzadas:

Números 11:4 – Y la gente extranjera que se mezcló con ellos tuvo un vivo deseo, y los hijos de Israel también volvieron a llorar y dijeron: ¡Quién nos diera a comer carne!

Apocalipsis 13:6 – Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar de su nombre, de su tabernáculo, y de los que moran en el cielo.

Versículos temáticos – Dios Todo Lo Puede:

Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos.
1 Crónicas 29:11

He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?
Jeremías 32:27

Porque nada hay imposible para Dios.
Lucas 1:37

Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso.
Apocalipsis 1:8

El que habita al abrigo del Altísimo
Morará bajo la sombra del Omnipotente.
Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.
Salmo 91:1-2

!!Oh Jehová, Dios de los ejércitos, restáuranos!
Haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.
Salmo 80:19

Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza;
Y su grandeza es inescrutable.
Salmo 145:3

!!Oh Señor Jehová! he aquí que tú hiciste el cielo y la tierra con tu gran poder, y con tu brazo extendido, ni hay nada que sea difícil para ti.
Jeremías 32:17

Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos.
1 Crónicas 29:12

Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Romanos 8:38-39

Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.
Romanos 1:20

De Jehová es la tierra y su plenitud;
El mundo, y los que en él habitan.
Salmo 24:1

Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.
Efesios 6:10

Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.
1 Timoteo 1:17