16 de Abril: Él Ánimo de Su Espíritu

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(Lee al final el estudio contextual resumido de este devocional. Esperamos sea de bendición)

Palabra:

Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. (Juan 16:7)

¿A veces te encuentras deseando que tengas más ánimo, tal vez de tu familia, amigos o compañeros de trabajo? Creo que todos nos sentimos así en un momento u otro. Cuando te sientes en necesidad de ánimo y no pareces estar obteniendo eso de otras personas, puedes animarte en el Señor (1 Samuel 30: 6), y también puedes recibir ese ánimo del Espíritu de Dios.

¿Sabías que el Espíritu Santo se llama «El Animador»? La palabra griega para «Santo Espíritu» es Parakletos e incluye comodidad, edificación y aliento como parte de su definición.

Jesús envió a un ayudante, un fortalecedor, un edificador y un animador cuando envió al Espíritu Santo, y Él lo envió a estar en estrecha humilde con nosotros. Vive dentro de los que son creyentes en Jesucristo.

Si necesitas ánimo, mira a Dios primero. Él nunca te dirá que no vas a hacerlo. Él nunca te dirá que tu caso es desesperado. En su lugar, te animará a que todas las cosas son posibles en Él. Te recordará que Él te ama, Él está contigo, y Él te da la fuerza que necesitas para hacer todo lo que Él te ha llamado.

Abre tu corazón para recibir bienestar, tranquilidad y ánimo del Espíritu Santo hoy.

Oración:

Señor, no quiero vivir esclavo de la tristeza, el desánimo, del desaliento, por ello te pido que dispongas en mi al Espíritu Santo, para que tome mi corazón y lo llene de el contentamiento, el gozo y la alegría de saber que Te encuentras conmigo y Tu presencia me guía y me cuida adonde quiera que voy.

Estudio Bíblico Contextual del Devocional de Hoy:
Resumen del Capítulo – Juan 16

En Juan 16, Jesús sigue dando instrucciones a sus discípulos, antes de ser arrestado, condenado, torturado y crucificado por los judíos y los romanos.

El Maestro deja claro que, debido a su fe en él, habrá oposición y adversidad en sus vidas, pero la presencia de Dios estará con ellos continuamente, todos los días.

Al notar la tristeza en sus rostros, Jesús comenzó a hablar del ministerio consolador del Espíritu Santo y de su obra para conducir al pecador al arrepentimiento.

Para que venga, Jesús necesitaba volver al Padre.

Jesús dice a los discípulos cómo el Espíritu los guiará y consolará, incluso en medio de la mayor adversidad. Luego promete la alegría en lugar de la tristeza y la paz en medio de las aflicciones.

Esbozo de Juan 16:

16:1 – 4: Las adversidades de la vida con Cristo

16:5 – 11: La promesa de la presencia de Dios

16.12 – 15: El ministerio de la enseñanza del Espíritu Santo

16:16 – 19: A través del Espíritu Santo

16:20 – 24: La alegría en lugar del dolor

16:25 – 28: La victoria a través de nuestra relación con el Padre

16:29 – 30: La promesa de comprensión

16.31 – 33: La paz en medio de las aflicciones

Comentario Bíblico – Juan 16:7

La partida de Cristo era necesaria para la venida del Consolador. Enviar el Espíritu iba a ser el fruto de la muerte de Cristo, que fue su partida. Su presencia corporal podía estar solamente en un lugar a la vez, pero su Espíritu está en todas partes, en todos los lugares, en todos los tiempos, dondequiera que dos o tres estén reunidos en su nombre. Véase en esto el oficio del Espíritu, primero reprobar , o convencer de pecado. La obra de convicción de pecado es obra del Espíritu, que puede hacerla eficazmente, y nadie sino Él solamente. El Espíritu Santo adopta el método de condenar el pecado primero, y luego consolar. El Espíritu convencerá al mundo de pecado ; simplemente no se limitará a decírselo. El Espíritu convence de que el pecado es un hecho; de la falta del pecado; de la necedad del pecado; de la inmundicia del pecado, que por eso llegamos a ser aborrecidos por Dios; de la fuente del pecado: la naturaleza corrupta; y, por último, del fruto del pecado cuyo fin es la muerte. El Espíritu Santo demuestra que todo el mundo es culpable ante Dios. Él convence al mundo de justicia ; que Jesús de Nazaret fue Cristo, el justo; además, de la justicia de Cristo que nos es imputada para justificación y salvación. Él les muestra de dónde se obtiene y cómo pueden ser aceptados por justos según el criterio de Dios. La ascensión de Cristo prueba que el rescate fue aceptado y consumada la justicia por medio de la cual los creyentes iban a ser justificados. De juicio porque el príncipe de este mundo es juzgado. Todo estará bien cuando sea roto el poder del que hizo todo el mal. Como Satanás es vencido por Cristo, esto nos da confianza, porque ningún otro poder puede resistir ante Él. Y del día del juicio. La venida del Espíritu iba a ser una ventaja indecible para los discípulos. El Espíritu Santo es nuestro Guía, no sólo para mostrarnos el camino, sino para ir con nosotros con ayudas e influencias continuas. Ser guiados a una verdad es más que conocerla apenas; no es tener su noción tan sólo en nuestra cabeza, sino su deleite, su sabor y su poder en nuestros corazones. Él enseñará toda la verdad sin retener nada que sea provechoso, porque mostrará cosas venideras. Todos los dones y las gracias del Espíritu, toda la predicación, y todos los escritos de los apóstoles bajo la influencia del Espíritu, todas las lenguas y milagros, eran para glorificar a Cristo. Corresponde a cada uno preguntarse si el Espíritu Santo ha empezado la buena obra en su corazón. Sin la revelación clara de nuestra culpa y peligro nunca entenderíamos el valor de la salvación de Cristo, pero cuando se nos da a conocer correctamente, empezamos a entender el valor del Redentor. Tendríamos visiones más plenas del Redentor y afectos más vivos por Él si oráramos más por el Espíritu Santo y dependiésemos más de Él.