14 de Enero: La razón principal

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Palabra:

Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites? (Salmos 8:3-4)

Una pregunta muy común cuando se habla de Dios es: ¿Por qué Dios permite esto o aquello? Ejemplos como las guerras, el hambre, las enfermedades, los secuestros o asaltos, los asesinatos y violaciones, en general, toda la lista de las maldades que hacemos como hombres, entran en esa pregunta. ¿Por qué Dios lo permite? ¿Sabes? Esa pregunta habla mucho de dónde está posicionado nuestro corazón y nuestra manera de entender la vida.

Cuando uno quiere acomodar a Jehová a su entendimiento, uno se siente con el derecho y la autoridad para cuestionar y reclamar sus obras. Por otro lado, cuando uno acepta a Cristo y busca vivir conforme a su voluntad, las palabras de David en este salmo son sumamente poderosas, edificantes y transformadoras. Nos abren los ojos y renuevan el entendimiento. ¿Quién soy yo para cuestionar a Jehová? ¿Quién soy yo para que en mí pienses? ¿Quién soy yo para que me tomes en cuenta? ¡Nadie! No soy nadie. No he hecho nada para merecer el perdón que Dios me ha otorgado. Tampoco merezco el amor que derrama sobre mí. Por lo tanto, la interrogante no es el por qué Dios permite esto o aquello sino quién soy yo para cuestionarle. ¿Lo puedes entender? Jehová creó con sus dedos los cielos. Ni siquiera la mano entera necesita para crear lo que nosotros jamás podríamos crear. Nuestra carne nos lleva a ser egocéntricos mientras que el Espíritu nos dirige a la humildad, el servicio y la obediencia a Dios. Hay gente que necesita “tocar fondo” para darse cuenta que no merece nada y sin embargo Dios sigue ahí con los brazos extendidos. No seas necio y soberbio. No esperes a que tu vida se desmorone para entender que el egocentrismo no lleva a nada bueno mientras que una vida Cristo céntrica produce bendición.

Respondiendo la pregunta inicial, no es Dios quien permite todas esas maldades sino el hombre que está alejado de Él. Medita en el pasaje de hoy. Medita en dónde está tu corazón. En dónde están tus pensamientos. ¿Vives agradecido? ¿Vives con gozo?: buscar a Dios de corazón y servirle todos los días, abrirá el camino para que nuestra respuesta sea positiva.

Oración:

Señor, Te pido perdón, en los momentos en que he intentado cuestionarte. No soy nadie para cuestionarte ni para merecer nada de Ti. Gracias por darnos tanto. Yo te pido que mi vida pueda ser testimonio del gran amor que me tienes y lo maravilloso que eres. Gracias por fijarte en mí. Gracias por tomarme en cuenta. Gracias por conocerme a la perfección. Gracias por la esperanza que traes a mi vida. Amén

Más Palabra Edificada / La Voluntad de Dios:

«No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.» Romanos 12:2

«Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.» Lucas 22:42

«Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios;» 1 Tesalonicenses 4:3

« Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.» Jeremias 29:11

«El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta.» Juan 7:17

«Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.» Mateo 6:10

«Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.» Hebreos 13:20-21

« Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos» 1 Peter 2:15

«Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.» 1 Juan 6:39

« Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.» 1 Juan 2:16-17

«Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.» Juan 6:40

«¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?» Lucas 6:46

« Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.» Efesios 5:17