Versículo diario comentado: Mateo 22:37–39

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Versículo:

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Mateo 22:37–39

Comentario:

Jesús les enseñó a sus discípulos: Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos (Mateo 7:12). Esta enseñanza se conoce comúnmente como la regla de oro, y seguramente la mayoría de nosotros estaría de acuerdo en que, en teoría, constituye un buen fundamento para construir relaciones saludables. Sin embargo, llevarla a la práctica de manera constante puede resultar bastante difícil.

Es fácil amar cuando los demás nos tratan bien. Pero ¿cómo reaccionamos cuando su comportamiento nos lastima o nos resulta desagradable? La verdad es que Jesús nos enseñó a amar a los demás en todo momento, no solamente cuando resulta fácil quererlos. Independientemente de la actitud que tengan hacia nosotros, debemos recordar las cualidades que valoramos en una relación, como la lealtad, la confianza, el ánimo, el perdón, la aceptación y la protección, y procurar ofrecerlas nosotros mismos a los demás.

Cuando cuidamos de las personas de la manera que el Señor nos enseña, nuestras relaciones crecen y se fortalecen. Amar como Jesús nos mandó es imposible si dependemos únicamente de nuestras propias fuerzas. Pero hay una buena noticia: no tenemos que hacerlo solos. El Espíritu Santo habita en nosotros y nos capacita para amar de maneras que jamás podríamos alcanzar por nuestra propia cuenta.

Piensa en cómo deseas que los demás te traten: con bondad, paciencia y misericordia. Pídele a Dios que te muestre una relación en la que quiera obrar a través de ti hoy, y confía en que Él te dará todo lo necesario para amar como Jesús ama.

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Oración:

Señor, enséñame a amar como tú me amas. Dame un corazón paciente para soportar las dificultades, humilde para perdonar y generoso para ofrecer bondad incluso cuando no reciba lo mismo. Ayúdame a tratar a los demás con respeto, comprensión y misericordia. Espíritu Santo, transforma mis actitudes y utiliza mi vida para sanar relaciones, llevar consuelo y reflejar el amor de Dios. En El Nombre de Jesús, Amén.