Versículo diario comentado: Lucas 12:15

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Versículo:

Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee. Lucas 12:15

Comentario:

En la pasaje de hoy, leemos acerca de un hombre rico que hizo un pésimo uso de sus días. Al asumir erróneamente que su vida duraría muchos años, dejó a Dios fuera de sus planes.

Pablo, por el contrario, sabía que su tiempo era corto y aprovechó sus días al máximo. Las cartas que escribió desde la prisión son un claro testimonio de esto: a pesar de saber que pronto enfrentaría la muerte, dedicó su tiempo y sus energías a instruir e interceder por los demás.

Una de las enseñanzas que dejó fue hacer todo como para el Señor (Colosenses 3:23). Pablo comprendía lo crucial que es para los cristianos reconocer que la obra del Reino no es exclusiva de los misioneros y los pastores; Dios llama a todos los creyentes a diferentes campos de servicio y asignaciones.

El apóstol también sabía que la vida cristiana conlleva luchas y fue muy realista al reconocer sus propias imperfecciones (Romanos 7:5-25). Esto significaba que, para hacer el mejor uso de su tiempo, debía perseverar, recordar las promesas de Dios y confiar en el poder divino para alcanzar la victoria. De hecho, al final de su vida, Pablo pudo decir con certeza: «He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe» (2 Timoteo 4:7).

La vida es un regalo. Cada uno de nosotros tiene un número contado de días sobre esta tierra. ¿Cómo aprovecharás tu tiempo para que, al mirar hacia atrás, puedas decir con la misma confianza de Pablo que terminaste bien la carrera?

Oración:

Señor, te doy gracias por el regalo de la vida y por cada uno de los días que me concedes sobre esta tierra. Te pido perdón por las veces en que me he distraído en mis propios planes y he olvidado incluirte a ti en mi futuro. Enséñame a contar mis días con sabiduría y a entender que todo lo que hago, sea en mi trabajo, en mi hogar o en mi comunidad, puedo hacerlo para honrar tu nombre. Dame la fuerza y la perseverancia para superar las luchas diarias, recordar tus promesas y depender por completo de tu Santo Espíritu. Que al final de mi carrera pueda mirar atrás con gozo, sabiendo que he peleado la buena batalla y he permanecido fiel a ti. En el nombre de Jesús, amén.