Versículo:
Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Juan 13:13-14
Comentario:
Cuando escuchas la palabra siervo, ¿piensas en alguien en particular? Tal vez recuerdas a un técnico siempre dispuesto a ayudar, o a esa persona en tu trabajo que cuida cada detalle con diligencia y excelencia.
Los siervos piadosos están a nuestro alrededor, pero tristemente, muchas veces los damos por sentados. Esto es algo que necesitamos corregir, no solo por el bien de ellos, sino también por el nuestro. El servicio fiel de hombres y mujeres justos trae bendiciones incalculables a quienes reciben su ayuda.
La historia de José lo deja claro: dondequiera que él servía, las personas prosperaban. Potifar no era un hombre temeroso de Dios, pero aun así reconoció que la bendición que había en su casa provenía del Señor por causa de José (Génesis 39:2–6). Otro ejemplo es Daniel, cuyo servicio a reyes paganos incluyó la interpretación de sueños y la provisión de dirección sabia (Daniel 2; 4; 5). En ambos casos, los gobernantes fueron bendecidos por la fidelidad de sus siervos y, aún más importante, llegaron a conocer mejor al Dios verdadero.
Identifica a las personas en tu vida que tienen el don del servicio piadoso. Camina junto a ellas, aprende observando su ejemplo y colabora con ellas para la gloria de Dios. Imítalas, apóyalas y pregúntales con humildad: «¿Cómo puedo servir contigo?» y «¿Cómo puedo servirte?».
Oración:
Señor, enséñame a vivir con un corazón humilde y dispuesto a servir como Tú serviste. Abre mis ojos para valorar a quienes sirven fielmente y dame un espíritu obediente para reflejar Tu amor a través de mis acciones. Que mi vida sea un ejemplo que glorifique Tu nombre. En el Nombre de Jesús, Amén.