Versículo diario comentado: 1 Pedro 1:7

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Versículo:

Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. 1 Pedro 1:7

Comentario:

Es muy probable que hayas escuchado la pregunta: “Si Dios es bueno, ¿cómo puede permitir que sucedan cosas malas?”. Desde la caída del ser humano, la vida siempre ha incluido dificultades. Aunque las pruebas son dolorosas, comprender el propósito del Señor puede traer gozo y esperanza aun en medio del sufrimiento.

La Palabra de Dios es clara al enseñarnos que el sufrimiento tiene un propósito: Dios está formando a Sus hijos a la imagen de Jesucristo (2 Corintios 3:18). La santificación, que comienza en el momento de la salvación, es el proceso mediante el cual somos hechos santos, y pocas cosas forjan el carácter como el dolor.

Otra razón por la que el Padre permite las pruebas es para examinar la fe de Sus hijos. Por supuesto, Él es omnisciente y no necesita probar nuestra fe para saber cómo es; quienes realmente se benefician somos nosotros. Una fe probada es más fuerte y confiable que una fe que nunca ha sido puesta a prueba.

Además, Dios permite las dificultades para revelar Su carácter, Su amor y Su poder. En los tiempos difíciles, quienes se aferran a su Padre celestial descubren que Él es fiel y real. Cuando llegue la siguiente prueba, recordarán Su fidelidad pasada y descansarán con confianza en Él.

Podemos aprender muchas cosas a través de libros o de las experiencias de otros, pero con frecuencia el crecimiento personal más profundo ocurre en medio de la adversidad. Por eso, cuando lleguen los problemas y el dolor parezca intenso, agradece a Dios por el propósito que Él está cumpliendo a través de tus pruebas.

Oración:

Señor, reconozco que muchas veces no entiendo el dolor ni las pruebas que enfrento, pero hoy decido confiar en Tu propósito. Gracias porque usas cada dificultad para fortalecer mi fe, moldear mi carácter y reflejar en mí la imagen de Cristo. Ayúdame a no resistirme al proceso, sino a descansar en Tu fidelidad cuando el sufrimiento parece abrumador. Permíteme ver Tu mano obrando aun en medio del dolor y recordar que Tú siempre eres bueno, fiel y digno de confianza. En el Nombre de Jesús, Amén.