Guerrero de Dios: El regalo de una segunda oportunidad

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Como está escrito: No hay justo, ni aun uno. Romanos 3:10

 

Dios desea lo mejor para nosotros. Las Escrituras lo describen como un Padre paciente hacia la humanidad, porque desea que «todos procedan al arrepentimiento» (2 Pedro 3:9). Creyentes de todo el mundo pueden dar testimonio de cómo nuestro Dios compasivo les concedió múltiples oportunidades antes de que pusieran su confianza en su Hijo.

Si alguna vez piensas que el Señor toma las segundas oportunidades a la ligera, observa el pasaje de hoy: es una mirada a la humanidad desde la perspectiva divina. Por nuestros propios medios, no importa cuánto intentemos ser buenas personas, siempre quedaremos cortos. Afortunadamente, la gracia de Dios es inconmensurablemente mayor que todas nuestras fallas (Romanos 5:20).

Desde luego, el Padre celestial es un juez justo que no puede ignorar el pecado. Si lo hiciera, no sería el Dios santo y justo que nos revelan las Escrituras. Para Él, la gracia es una acción concreta. Por eso diseñó un plan perfecto para cada persona en la tierra: todo aquel que cree en Jesucristo como su Salvador es perdonado. Somos justificados por la fe y tenemos paz para con Dios (Romanos 5:1). Nuestra rebelión contra Él ha llegado a su fin. De hecho, a los ojos del Padre, sus hijos son vistos como si nunca hubieran cometido falta alguna.

Jesús es nuestra segunda oportunidad. Lejos de Él no hay salvación, ni justificación, ni gracia. El Salmo 63:3 proclama: «Porque tu misericordia es mejor que la vida, mis labios te alabarán». Tómate un momento el día de hoy para dar gracias al Señor por este regalo inmerecido y maravilloso.

 

Señor, gracias de todo corazón por tu infinita paciencia y por concederme la bendición de una segunda oportunidad a través de tu Hijo. Reconozco que por mis propios méritos nunca podría alcanzar tu santidad, pero hoy me acojo a tu gracia y al perdón que Jesús compró para mí en la cruz. Gracias porque por la fe me has concedido paz y me ves libre de culpa. Que mi vida entera sea una respuesta de gratitud, amor y alabanza a tu inmenso amor. En el nombre de Jesús, amén.