Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra. Efesios 3:14-15
En el pasaje de hoy, Pablo ora para que los creyentes en Éfeso puedan comprender la profundidad del amor de Cristo. Aunque este amor supera la capacidad humana de entendimiento, el apóstol afirma que Dios concede entendimiento espiritual para que podamos experimentarlo de una manera más plena. Sin embargo, hay actitudes y creencias que muchas veces nos impiden comprender y descansar en ese amor. Por ejemplo:
A veces pensamos que la aceptación de Dios es como la nuestra: imperfecta y condicionada. Pero la Biblia nos enseña que la compasión de Dios fluye de Su carácter y no depende de nuestra conducta, decisiones o pensamientos (ver Romanos 5:8).
Con frecuencia, al reconocer nuestro pecado, experimentamos culpa. Esto puede llevarnos a sentirnos indignos del amor del Padre. Sin embargo, Su amor y Su perdón son más grandes que cualquier pecado. Él promete que no hay condenación para los que están en Cristo Jesús (Romanos 8:1).
También podemos caer en el legalismo, creyendo que debemos ganarnos el favor de Dios. Esta mentalidad contradice la verdad de que nuestro Padre ama a Sus hijos de manera incondicional.
Asimismo, luchamos por reconciliar el amor de Dios con Su disciplina. Aunque Su corrección no siempre es agradable, siempre nace de Su compasión.
Reconocer y aceptar el amor de Dios trae paz y gozo a nuestra vida. Que el amor del Padre sea la motivación que nos impulse a vivir de manera santa y obediente delante de Él.
Padre amoroso, gracias por Tu amor profundo, perfecto e incondicional. Ayúdame a comprender con mi corazón lo que mi mente no siempre alcanza a entender. Quita de mí la culpa, el temor y el legalismo que me impiden descansar en Tu gracia. Permíteme vivir seguro de Tu aceptación y confiar aun cuando me corriges, sabiendo que todo fluye de Tu amor. Que Tu amor me transforme, me llene de paz y me motive a vivir en obediencia y santidad para Tu gloria. En el Nombre de Jesús, Amén.