¡BUENOS DÍAS!
Gedeón dudaba de sí mismo. Se sentía el más insignificante.
Pero cuando Dios lo llamó, lo hizo con una palabra que cambió su identidad: valiente.
Y eso es lo que hace Dios: levanta lo que el mundo desprecia, usa lo débil, transforma lo roto y muestra Su gloria en lo imposible.
Cuando somos débiles, cuando reconocemos que no podemos solos, es cuando más fuerte se muestra el poder de Dios en nosotros.
Porque ya no dependemos de nuestra fuerza, sino de la Suya.
“Te basta con mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad.”
(2 Corintios 12:9)