¡Buenos Días!
Quizás hoy cueste un
poco levantarse…
Pero recuerda:
Cada día trae su propio afán.
No te abrumes por el mañana.
Entrega tus cargas a Dios,
confía plenamente en Su amor
y cree, con todo tu corazón,
que Él tiene el control y que
mañana será infinitamente mejor.
¡Tú puedes!