Oración de soberanía y refugio en medio de la prueba
Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar. Salmos 46:1-2
Señor, clamo a Ti en medio del torbellino que intenta dominar mi cuerpo y mi mente. Cuando el pánico se levanta como una ola avasalladora, mi respiración se acorta y el miedo paralizante intenta convencerme de que estoy desamparado. Sin embargo Padre, en ese momento elijo declarar que Tú eres soberano sobre todo mi ser.
Tú eres el Dios que calma las tempestades y que le dice al mar agitado: «Calla y enmudece». Te pido que Tu voz resuene en lo más profundo de mi corazón ahora mismo. Disipa este terror repentino y trae Tu orden a mi caos interior. Recuérdame que no me has dado espíritu de cobardía ni de temor, sino de poder, de amor y de dominio propio.
Toma el control de mi corazón, desacelera mis pensamientos y devuelve la firmeza a mis pasos. Afirmo mis pies en la roca inquebrantable de Tu presencia, sabiendo que ningún mal puede prevalecer donde habita Tu amor. Aunque mis sentidos me fallen y el entorno parezca amenazante, sé que estoy guardado bajo Tu sombra protectora.
Descanso en la certeza de que Tu gracia me sostiene y que este momento de crisis va a pasar, pues Tu paz es más grande que cualquier sobresalto. Restaura mi equilibrio físico y emocional, renovando mi confianza en Tu protección incondicional.
Te doy gracias, Padre, porque eres mi socorro presente en tiempos de angustia. Entrego mi cuerpo, mi mente y mi vida en Tu altar. En el nombre de Jesús. Amén.