Guerrero de Dios: Mantén la mirada en la meta

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Hermanos, yo mismo no considero haberlo alcanzado ya; pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo hacia la meta para obtener el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:13-14

 

¿Alguna vez has intentado caminar en línea recta manteniendo la mirada fija en tus pies? (Intenta hacerlo en la playa o sobre el pasto húmedo para que luego puedas voltear a ver tus huellas. El resultado es muy interesante). 

Probablemente te sorprenderá descubrir lo desviados que resultan tus pasos. En cambio, si fijas la mirada en un punto lejano, por lo general cada paso se dirigirá de manera uniforme hacia esa dirección deseada.

Nuestra vida funciona de la misma manera. Cuando trazamos metas claras, nuestras decisiones y pensamientos tienden a guiarnos con mayor naturalidad hacia ese fin. Las metas son fundamentales para vivir una vida con propósito.

Piensa en todo lo que hizo Jesús durante su ministerio terrenal: sirvió a los demás y enseñó a quienes buscaban la justicia. Pero más allá de todo esto, el propósito principal de nuestro Salvador, establecido aun antes del principio de los tiempos, era entregar su vida para reconciliar a la humanidad con el Padre y darle a Él toda la gloria.

Fuimos creados para rendir nuestra vida a Dios y dar fruto abundante en su servicio. Imagina el impacto extraordinario que tendríamos si mantuviéramos la mirada fija en el Señor y dependiéramos de Él para establecer nuestras metas. Pregúntale a Dios cada día: «Señor, ¿qué quieres lograr a través de mí hoy?» y permite que sea Él quien defina tu enfoque y tus prioridades (Salmo 119:105). Con el tiempo, podrás mirar hacia atrás y comprobar cómo el haber mantenido la mirada fija en Él marcó toda la diferencia.

 

Señor, te doy gracias porque creaste mi vida con un propósito eterno y porque tus planes para mí son siempre de bien. Perdóname por las veces que me he distraído mirando mis propios pasos o enfocado en las circunstancias pasajeras de este mundo. Hoy decido fijar mis ojos en ti, mi roca y mi salvador. Te pido que guíes mis decisiones, que establezcas mis metas y que ordenes mis prioridades según tu perfecta voluntad. Dame la sabiduría para buscar tu dirección cada mañana y la fe para caminar con pasos firmes hacia la meta. Que todo lo que emprenda sea para tu gloria y bendición de quienes me rodean. En el nombre de Jesús, amén.