Guerrero de Dios: Supera la falta de perdón

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Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. Mateo 18:21-22

La Palabra de Dios nos llama a perdonar a quienes nos han herido. Por eso, es importante aprender maneras prácticas de enfrentar la falta de perdón de forma directa y sincera.

Tómala con seriedad.
La falta de perdón no debe verse como algo insignificante ni justificarse fácilmente.

Asume tu responsabilidad.
No culpes a otros por tus reacciones o actitudes. Cada uno es responsable delante de Dios por lo que guarda en su corazón.

Confiesa con honestidad.
Habla con Dios con sinceridad acerca de lo que sientes y reconoce que el resentimiento y la falta de perdón son pecado.

Suelta tu enojo (Efesios 4:31–32, RVR1960).
Si no enfrentas el resentimiento, la amargura puede volver a echar raíces en tu vida más adelante.

Ora por quien te hirió (Mateo 5:44, RVR1960).
Aunque parezca difícil, es esencial. Orar es una decisión que puede transformar tu perspectiva y abrir el camino hacia la restauración.

Pide perdón si es necesario.
Si la otra persona sabe que has guardado amargura contra ella, considera pedirle perdón. Muchas veces, dar ese paso puede traer paz y reconciliación.

No permitas que Satanás te arrastre otra vez a la amargura.
Después de resolver la situación, mantente alerta ante pensamientos que intenten revivir el dolor o alimentar nuevamente el resentimiento.

Pon en práctica estos pasos cada vez que seas lastimado y observa cómo Dios obra en tu corazón y en tus relaciones.

Señor, ayúdame a perdonar de corazón y a no permitir que la amargura encuentre lugar en mi vida. Dame humildad para reconocer mis faltas y valentía para extender gracia aun cuando sea difícil. Sana mis heridas, transforma mis pensamientos y llena mi corazón con Tu paz, para que pueda reflejar el amor y la misericordia que Tú me has dado. En El Nombre de Jesús, Amén