Versículo diario comentado: Salmos 138:1-5

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Versículo:

Te alabaré con todo mi corazón; delante de los dioses te cantaré salmos. (Salmos 138:1)

Porque la gloria de Jehová es grande; porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo mira de lejos. (Salmos 138:5)

Comentario:

El Creador y Soberano del universo nos invita a comunicarnos con Él, y la oración es el asombroso privilegio de entrar en su presencia. Entre sus expresiones más comunes están la intercesión, la petición, la confesión, la alabanza y la acción de gracias. ¿Cuál de estas ocupa la mayor parte del tiempo cuando hablas con el Padre?

Aunque la Escritura nos exhorta a dar gracias (Efesios 5:20; 1 Tesalonicenses 5:18), hay razones por las que esto puede parecer menos prioritario. La primera es sencilla: aquello que llena nuestra mente también domina nuestras oraciones. Si estamos abrumados, las peticiones se vuelven más urgentes; si nos preocupan nuestros seres queridos, la intercesión ocupa el primer lugar.

Hay otro aspecto a considerar: cuando vemos a Dios obrar en nuestra vida o responder una oración, nos llenamos de gratitud y le damos gracias repetidamente. Sin embargo, con el tiempo tendemos a olvidar y regresamos a nuestros patrones habituales de pensamiento.

La clave para mantener la gratitud y la alabanza en el centro de nuestra oración es conocer más profundamente al Señor. A medida que leemos la Escritura y descubrimos su carácter glorioso y sus obras poderosas, Él se convierte en nuestro enfoque. Entonces nuestras oraciones se llenan de alabanza y gratitud, no solo por lo que ha hecho por nosotros, sino por quien es: nuestro Dios bueno, amoroso, fiel y glorioso.

Oración:

Señor, enséñame a acercarme a ti con un corazón agradecido en todo momento. Ayúdame a recordar tus obras y a reconocer tu carácter fiel y amoroso. Que mi oración no se limite a pedir, sino que rebose de alabanza sincera. Haz de mi vida una expresión constante de gratitud y adoración a tu nombre glorioso. En el nombre de Jesús, amén.