La paz de no decirle nada a nadie.
Cuando te das cuenta que la
mayoría de las personas escuchan
para responder, no para entender.
Te cansas de desahogar tu corazón a
personas que solo a medias les importa,
o peor, usan lo que dijiste después
en tu contra.
Así que dejas de contar de más y
comienzas a observar.
Dejas de demostrar y
comienzas a preservar.