Esperar en Dios vale la pena, incluso cuando la espera se hace difícil!
Tal vez llevas mucho tiempo orando por algo que todavía no llega, y a veces te preguntas si algún día sucederá. Pero no permitas que el tiempo te haga dudar de Dios. Él no se olvida de sus promesas ni pierde el control de tu vida porque las cosas no sucedan cuando tú esperabas.
Sigue creyendo, sigue confiando y no te rindas mientras esperas. Dios no trabaja según tu reloj, sino conforme a su voluntad. Y aunque hoy no entiendas el proceso, recuerda que la espera no tiene por qué ser tiempo perdido. Tu fe puede crecer mientras llega la respuesta.