(Lee al final el estudio contextual resumido de este devocional. Esperamos sea de bendición)
Palabra:
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres. Colosenses 3:23
En Mateo 25, Jesús cuenta una parábola sobre un hombre que da diferentes cantidades de dinero -talentos- a tres de sus siervos distintos mientras él está ausente. Los dos que salen al mundo y a través de esta metáfora, enfrentan retos y usan sus talentos para el aprovechamiento de los mismos, son los que reciben la recompensa de su amo.
El Señor ha puesto en Tu corazón y en Tu persona, talentos, habilidades y dones que espera que sean instrumentos para Tu bien, para gloria de Su nombre y para edificación de los que te rodean. Por ello te pregunto: ¿Cómo estás usando los talentos que Dios te ha dado para fruto de Su reino? ¿Los llevas al mundo y aprovechas al máximo tus oportunidades? ¿O indirecta e inconscientemente estás cavando un hoyo en la tierra y escondiendo tu talento por miedo o por pensar demasiado poco de ti mismo?
Hoy, ora para que tus ojos se abran a las oportunidades que Dios te da para compartir su amor, su misericordia y tus propios dones. Él te los ha dado por una razón.
Y es que cada día se presentan nuevas oportunidades para administrar bien nuestras habilidades, ya sea en nuestros lugares de trabajo, hogares o comunidades. Si aprovechamos estas oportunidades con entusiasmo y dedicación, no sólo honraremos a Dios, sino que también experimentaremos la alegría y la plenitud que se derivan de vivir por medio de ese gran propósito que ha establecido para nosotros. Enfoquemos cada tarea, por pequeña que sea, como una oportunidad para glorificar El Nombre del Señor y tener un impacto positivo en el mundo que Él mismo, en Su gracia y Su esperanza, nos ha confiado.
Oración:
Señor, no me des espíritu de cobardía sino de valor para usar los dones y habilidades que has puesto en mí, para edificación de Tu Reino y Gloria de Tu Nombre, aprovechando todas las oportunidades que en Tu inmensa provisión, dispones como bendición en todas las áreas de mi vida. Gracias Padre, por Tu inmensa fidelidad. En El Nombre de Jesús, Amén.
Resumen de Colosenses 3
Colosenses 3 es un profundo llamado a vivir en congruencia con la nueva identidad que el creyente tiene en Cristo. El capítulo comienza estableciendo el fundamento de esta nueva vida: ya que hemos resucitado espiritualmente con Cristo, debemos buscar y poner nuestra mente en las cosas de arriba, donde Él está sentado, y no en las terrenales. A partir de esta posición celestial, Pablo exhorta a «hacer morir» las prácticas de la vieja naturaleza, listando pecados tanto de inmoralidad sexual como relacionales (ira, malicia, mentira). En su lugar, el cristiano debe vestirse deliberadamente de virtudes que reflejan el carácter de Dios: entrañable misericordia, benignidad, humildad, mansedumbre, perdón mutuo y, sobre todo, el amor, que es el vínculo perfecto. Hacia el final del capítulo, el apóstol aplica estos elevados principios teológicos a la cotidianidad del hogar y del trabajo, dando instrucciones específicas a esposas, maridos, hijos, padres, siervos y amos. En el versículo 23, en el contexto de sus instrucciones a los siervos, Pablo establece un principio universal y transformador para toda vocación: «Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;». Este pasaje revela la teología cristiana del trabajo. Nos enseña que la fe borra la línea entre lo «sagrado» y lo «secular», elevando cualquier tarea cotidiana y honesta a la categoría de adoración cuando se realiza con excelencia. Además, libera al creyente de la frustrante trampa de complacer al ojo humano, recordando que nuestra verdadera motivación y recompensa provienen de servir a Cristo.
Referencias cruzadas de Colosenses 3:23
1. Efesios 6:7
«sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres,»
2. 1 Corintios 10:31
«Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.»
3. Colosenses 3:17
«Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.»
4. Romanos 12:11
«En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;»
5. Eclesiastés 9:10
«Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.»