(Lee al final el estudio contextual resumido de este devocional. Esperamos sea de bendición)
Palabra:
Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. Salmos 1:1-2
Dos de las palabras más populares en el vocabulario cristiano son bendecir y bendición. Dios quiere bendecir a su pueblo. Quiere que sus hijos sean receptores de sus promesas y a su vez canales de bendición para otros. Dios nos bendice para hacernos una bendición, pero Él nos ha dado ciertas condiciones para que esas gracias sean efectivas en nuestra vida.
Primero, debemos estar separados del mundo (v. 1). El mundo es cualquier cosa que nos aleja del Señor o nos hace desobedecerle. Separación no es aislamiento, sino contacto sin contaminación. El pecado suele ser un proceso gradual. Observe el declive gradual del pecador en el versículo 1. Está caminando (Marcos 14:54). Camina (Marcos 14:54), está de pie (Juan 18:18) y luego sentado (Lucas 22:55). Volverse a las cosas del mundo es progresivo; sucede gradualmente cómo por escalas. Nos hacemos amigos del mundo; el mundo nos mancha; amamos al mundo, nos conformamos a él y terminamos condenados con él. Lot es un ejemplo de alguien que dio la espalda a Dios y prefirió ponerse de caras al mundo. Miró hacia Sodoma, levantó su tienda hacia Sodoma, vivió allí, lo perdió todo y terminó en el pecado.
En segundo lugar, debemos estar saturados de la Palabra (v. 2). Lo que nos deleita nos dirige. Nos saturamos de la Palabra meditándola. La meditación es para el espíritu lo que la digestión es para el cuerpo. Cuando meditamos en la Palabra, permitimos que el Espíritu de Dios dentro de nosotros «digiera» la Palabra de Dios para nosotros. Así que no sólo nos iluminamos en la Palabra, sino que se convierte en una fuente de alimento espiritual para nosotros.
Disfruta de las bendiciones que Dios tiene para ti y permite que Él te haga una bendición para otros.
Dios desea bendecirnos, pero debemos cumplir sus condiciones para recibir bendiciones. Al mantenernos separados del mundo y saturados de la Palabra, podemos esperar las grandes cosas, que nuestro Padre Celestial nos ha preparado. Resuelve meditar en la Palabra de Dios y obedecerla. Él te convertirá en una bendición para los demás.
Oración:
Señor, que no aleje mis ojos de Tu Palabra. Que la revelación cale en mi corazón y en mi espíritu de forma que sea yo, un canal de bendición para otros a mi alrededor. En El Nombre de Jesús, Amén.
Resumen de Salmos 1
Salmos 1 sirve como el gran prólogo o puerta de entrada a todo el libro de los Salmos. El capítulo establece el fundamento de la sabiduría bíblica al presentar el contraste absoluto entre dos estilos de vida y sus destinos finales correspondientes: el camino de los justos y el camino de los impíos. El salmista describe al justo no solo por lo que hace, sino por lo que evita, y lo compara con un árbol vigoroso y profundamente arraigado junto a corrientes de agua, que da fruto a su tiempo y cuyas hojas no se marchitan. Por el contrario, los impíos carecen de sustancia, firmeza y raíz; son comparados con el tamo —la cáscara vacía y ligera del grano que el viento arrebata y dispersa fácilmente—, advirtiendo que no podrán sostenerse en el día del juicio divino. En los versículos 1 y 2, se resume la esencia de esta vida próspera y aprobada por Dios: «Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.» Este pasaje nos enseña que la verdadera felicidad (bienaventuranza) y estabilidad espiritual requieren dos acciones inseparables. Primero, una separación intencional de las influencias tóxicas, ilustrada en una peligrosa espiral descendente de compromiso con el pecado (primero escuchar su consejo, luego detenerse en su camino, y finalmente acomodarse en la silla de los que se burlan de Dios). Segundo, una inmersión positiva en la Palabra del Señor, convirtiéndola en el gozo supremo del corazón y meditando en ella continuamente para que guíe cada aspecto de la vida.
Referencias cruzadas de Salmos 1:1-2
1. Josué 1:8
«Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.»
2. Proverbios 4:14-15
«No entres por la vereda de los impíos, Ni vayas por el camino de los malos. Déjala, no pases por ella; Apártate de ella, pasa.»
3. Salmos 119:1-2
«Bienaventurados los perfectos de camino, Los que andan en la ley de Jehová. Bienaventurados los que guardan sus testimonios, Y con todo el corazón le buscan;»
4. Salmos 26:4-5
«No me he sentado con hombres hipócritas, Ni entré con los que andan simuladamente. Aborrecí la reunión de los malignos, Y con los impíos nunca me senté.»
5. Jeremías 15:16
«Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.»